D'Cuba Jazz
Domingo, 22 de Agosto, 2021
Sandra Ulloa y Gabriel Valiente son defensores de la
naturaleza inclusiva de Jungla. *Autor: *Cortesía de los
entrevistados *Publicado: *24/05/2021 | 09:30 pm
Hablar de la identidad cultural de una nación es como adentrarse en una
selva espesa. El denso bosque cultural de Cuba está lleno de referencias
diversas que han conformado una sólida «vegetación» en siglos de
historia. Pero sintetizar ese amplio conjunto de saberes no es obra de
un día. Ese interés ha nutrido a los integrantes de Jungla, un grupo de
jóvenes productores que, en plena pandemia, decidió llevar adelante un
proyecto destinado a la realización de contenidos audiovisuales, capaces
de desentrañar elementos tan diversos de la cultura cubana como la
música, el deporte, la danza, e incluso la ciencia. Un propósito de suma
importancia que le ha valido el otorgamiento de la beca de creación El
reino de este mundo, que entrega la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
El proyecto premiado, cuyo primer trabajo audiovisual se acerca al mundo
de la música hip-hop a través de las propuestas de La Reina y La Real,
recibió desde su inicio el asesoramiento de la Egrem, la Sociedad
Cultural José Martí, así como el apoyo técnico de los equipos de las
casas productoras La Tiza Films e i4Films.
«Entender la cultura cubana como una jungla donde confluyen diferentes
costumbres, expresiones y modos de hacer, nos resultó sugerente desde el
primer momento; sabíamos que encontraríamos algo novedoso a cada paso»,
comenta a *JR* Gabriel Valiente, director creativo de este proyecto,
cuyo primer rodaje tuvo lugar el 23 de octubre del pasado año.
En Cuba no hay junglas, al menos como sistema natural según los
expertos, de ahí que estos jóvenes se planteen un objetivo ambicioso:
servir como el ecosistema donde los diferentes ámbitos de la vida
cultural del país se vean representados y generar productos a partir de
una visión integradora. «La cultura trasciende al arte. Todo cuanto
vemos, desde un manisero en la parada de la guagua, hasta un pintor, un
científico o un deportista, es reflejo de la identidad de la nación»,
asegura Valiente, egresado de la carrera de Sicología.
Jungla se ha propuesto desarrollar una serie documental que permita
explicar las intenciones de su misión y su filosofía. A esta travesía se
han sumado varias personalidades de diferentes sectores para aportar sus
impresiones sobre las implicaciones de ser cubano, de representar y
vivir esta cultura nacional. Desde el atleta Dayron Robles, la artista
visual May Reguera, hasta los actores Alicia Hechevarría, Marlon Pijuan,
Jazz Vilá, y los músicos Eduardo Sandoval, Raúl Paz y Harold López
Nussa, se articula un discurso diverso, como heterogénea es la cultura
en la que confluyen estas visiones, a las que se suman las del sicólogo
Manuel Calviño y de los integrantes de los proyectos Zennit Tatto y
Bandera estudio, entre muchas otras.
«Queremos emprender una labor educativa y ofrecer el contenido de una
forma más potable y entretenida: es la mejor manera de generar interés y
motivar la reflexión del espectador», dice convencida Sandra Ulloa,
quien destaca el compromiso de Jungla con el rescate de una cultura
underground y de géneros de la música alternativa que no se ven con
frecuencia en los medios de difusión.
Egresada de la Universidad de La Habana, donde cursó estudios de
Derecho, Sandra también hace hincapié en el propósito de este colectivo
de apoyar la producción artística de los creadores mediante el
audiovisual. «Sé que los promotores u organizadores de diversos espacios
sueñan con proyectos capaces de integrar a la mayor cantidad de
expresiones culturales posibles, pero no siempre se logra el nivel de
inclusión deseado, así que necesitamos soñar lo más grande posible.
«Llevamos seis meses de quehacer intenso con la filmación de esta serie
y otros contenidos. El trabajo de mesa es constante y estamos enfocados
en ganar reconocimiento, tanto en las plataformas digitales como de cara
a las instituciones. La labor investigativa nos ha permitido establecer
contacto con diversos profesionales que han favorecido el crecimiento de
Jungla», explica.
Mientras, su compañero Gabriel Valiente tiene la mirada puesta en el
futuro, pues «estamos anotando cualquier idea que no nos sea posible
desarrollar ahora, pero que podamos comenzar una vez que recuperemos la
normalidad: lo mismo producciones audiovisuales más ambiciosas, que
eventos en vivo donde confluya la mayor cantidad de expresiones
culturales posibles».
Recientemente, en uno de los momentos de flexibilización del
enfrentamiento a la actual pandemia, estos jóvenes llevaron a adelante
un evento en vivo que aglutinó diversas manifestaciones artísticas en
un mismo espacio y tiempo, como la gastronomía, la moda, la fotografía,
el jazz, la música
electrónica, así como un módulo vinculado al movimiento Afro.
«La cuarentena ha supuesto un motor impulsor para nosotros, al margen
del reto global que representa. Sin este tiempo de recogimiento no nos
habríamos puesto las pilas, ni generado las ideas para desarrollar el
proyecto por este camino», reconoce Gabriel Valiente, el cual deja
entrever su impaciencia por el retorno a la normalidad, para poner en
marcha sus numerosos planes.
Echar a andar la maquinaria
Gabriel y Sandra se conocieron en la universidad, durante un festival de
artistas aficionados. «Ambos dirigíamos dos compañías universitarias de
danza y conectamos enseguida», cuenta él, mientras intercambian miradas
que dejan entrever la sólida complicidad que existe entre los dos.
Jungla se gestó antes de la irrupción de la COVID-19 en nuestras vidas,
aunque la producción audiovisual no estaba en los planes de estos
jóvenes. «Empezamos por producir eventos en vivo con la intención de
crear una propuesta que involucrara a todas esas manifestaciones
artísticas más alejadas del consumo cotidiano y menos promocionadas»,
comenta Gabriel.
*Cuando la situación epidemiológica lo ha permitido, los muchachos han
salido **a filmar parte de sus contenidos. Foto: Cortesía de los
entrevistados*
«Decidimos combinarlo con las nuevas tendencias que mueven a las nuevas
generaciones de cubanos. De repente, en el país hay muchos jóvenes
fotógrafos o incursionando en el audiovisual, varias bandas de música
pop y fenómenos como Cimafunk y Toques del Río, que atraen a un público
enorme que vislumbra alternativas más allá del reguetón».
Sandra comparte dicha opinión y se siente orgullosa del trabajo
realizado hasta el momento. «El equipo está integrado por personas que,
como base de su formación profesional, no poseen los conocimientos de la
producción audiovisual, pero que han ido aprendiendo con el
asesoramiento de excelentes especialistas de la industria cinematográfica.
«Tal vez al principio algunos no confiaron en que un grupo proveniente
del diseño y las ciencias sociales (sicología, derecho, pedagogía)
pudiera generar ideas en torno a la producción de contenidos
audiovisuales, pero luego se han sorprendido de ver lo que hemos logrado».
De cualquier modo, estos jóvenes saben que aún tienen mucho camino por
recorrer, si de ofrecer una visión global de la cultura cubana se trata.
Jungla ha asumido feliz el reto.
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DE INTERES: La primera «Jungla» cubana
NOTICIAS
DE INTERES: La primera «Jungla» cubana

Fecha: 2021.05.26
Sandra Ulloa y Gabriel Valiente son defensores de la
naturaleza inclusiva de Jungla. *Autor: *Cortesía de los
entrevistados *Publicado: *24/05/2021 | 09:30 pm
Hablar de la identidad cultural de una nación es como adentrarse en una
selva espesa. El denso bosque cultural de Cuba está lleno de referencias
diversas que han conformado una sólida «vegetación» en siglos de
historia. Pero sintetizar ese amplio conjunto de saberes no es obra de
un día. Ese interés ha nutrido a los integrantes de Jungla, un grupo de
jóvenes productores que, en plena pandemia, decidió llevar adelante un
proyecto destinado a la realización de contenidos audiovisuales, capaces
de desentrañar elementos tan diversos de la cultura cubana como la
música, el deporte, la danza, e incluso la ciencia. Un propósito de suma
importancia que le ha valido el otorgamiento de la beca de creación El
reino de este mundo, que entrega la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
El proyecto premiado, cuyo primer trabajo audiovisual se acerca al mundo
de la música hip-hop a través de las propuestas de La Reina y La Real,
recibió desde su inicio el asesoramiento de la Egrem, la Sociedad
Cultural José Martí, así como el apoyo técnico de los equipos de las
casas productoras La Tiza Films e i4Films.
«Entender la cultura cubana como una jungla donde confluyen diferentes
costumbres, expresiones y modos de hacer, nos resultó sugerente desde el
primer momento; sabíamos que encontraríamos algo novedoso a cada paso»,
comenta a *JR* Gabriel Valiente, director creativo de este proyecto,
cuyo primer rodaje tuvo lugar el 23 de octubre del pasado año.
En Cuba no hay junglas, al menos como sistema natural según los
expertos, de ahí que estos jóvenes se planteen un objetivo ambicioso:
servir como el ecosistema donde los diferentes ámbitos de la vida
cultural del país se vean representados y generar productos a partir de
una visión integradora. «La cultura trasciende al arte. Todo cuanto
vemos, desde un manisero en la parada de la guagua, hasta un pintor, un
científico o un deportista, es reflejo de la identidad de la nación»,
asegura Valiente, egresado de la carrera de Sicología.
Jungla se ha propuesto desarrollar una serie documental que permita
explicar las intenciones de su misión y su filosofía. A esta travesía se
han sumado varias personalidades de diferentes sectores para aportar sus
impresiones sobre las implicaciones de ser cubano, de representar y
vivir esta cultura nacional. Desde el atleta Dayron Robles, la artista
visual May Reguera, hasta los actores Alicia Hechevarría, Marlon Pijuan,
Jazz Vilá, y los músicos Eduardo Sandoval, Raúl Paz y Harold López
Nussa, se articula un discurso diverso, como heterogénea es la cultura
en la que confluyen estas visiones, a las que se suman las del sicólogo
Manuel Calviño y de los integrantes de los proyectos Zennit Tatto y
Bandera estudio, entre muchas otras.
«Queremos emprender una labor educativa y ofrecer el contenido de una
forma más potable y entretenida: es la mejor manera de generar interés y
motivar la reflexión del espectador», dice convencida Sandra Ulloa,
quien destaca el compromiso de Jungla con el rescate de una cultura
underground y de géneros de la música alternativa que no se ven con
frecuencia en los medios de difusión.
Egresada de la Universidad de La Habana, donde cursó estudios de
Derecho, Sandra también hace hincapié en el propósito de este colectivo
de apoyar la producción artística de los creadores mediante el
audiovisual. «Sé que los promotores u organizadores de diversos espacios
sueñan con proyectos capaces de integrar a la mayor cantidad de
expresiones culturales posibles, pero no siempre se logra el nivel de
inclusión deseado, así que necesitamos soñar lo más grande posible.
«Llevamos seis meses de quehacer intenso con la filmación de esta serie
y otros contenidos. El trabajo de mesa es constante y estamos enfocados
en ganar reconocimiento, tanto en las plataformas digitales como de cara
a las instituciones. La labor investigativa nos ha permitido establecer
contacto con diversos profesionales que han favorecido el crecimiento de
Jungla», explica.
Mientras, su compañero Gabriel Valiente tiene la mirada puesta en el
futuro, pues «estamos anotando cualquier idea que no nos sea posible
desarrollar ahora, pero que podamos comenzar una vez que recuperemos la
normalidad: lo mismo producciones audiovisuales más ambiciosas, que
eventos en vivo donde confluya la mayor cantidad de expresiones
culturales posibles».
Recientemente, en uno de los momentos de flexibilización del
enfrentamiento a la actual pandemia, estos jóvenes llevaron a adelante
un evento en vivo que aglutinó diversas manifestaciones artísticas en
un mismo espacio y tiempo, como la gastronomía, la moda, la fotografía,
el jazz, la música
electrónica, así como un módulo vinculado al movimiento Afro.
«La cuarentena ha supuesto un motor impulsor para nosotros, al margen
del reto global que representa. Sin este tiempo de recogimiento no nos
habríamos puesto las pilas, ni generado las ideas para desarrollar el
proyecto por este camino», reconoce Gabriel Valiente, el cual deja
entrever su impaciencia por el retorno a la normalidad, para poner en
marcha sus numerosos planes.
Echar a andar la maquinaria
Gabriel y Sandra se conocieron en la universidad, durante un festival de
artistas aficionados. «Ambos dirigíamos dos compañías universitarias de
danza y conectamos enseguida», cuenta él, mientras intercambian miradas
que dejan entrever la sólida complicidad que existe entre los dos.
Jungla se gestó antes de la irrupción de la COVID-19 en nuestras vidas,
aunque la producción audiovisual no estaba en los planes de estos
jóvenes. «Empezamos por producir eventos en vivo con la intención de
crear una propuesta que involucrara a todas esas manifestaciones
artísticas más alejadas del consumo cotidiano y menos promocionadas»,
comenta Gabriel.
*Cuando la situación epidemiológica lo ha permitido, los muchachos han
salido **a filmar parte de sus contenidos. Foto: Cortesía de los
entrevistados*
«Decidimos combinarlo con las nuevas tendencias que mueven a las nuevas
generaciones de cubanos. De repente, en el país hay muchos jóvenes
fotógrafos o incursionando en el audiovisual, varias bandas de música
pop y fenómenos como Cimafunk y Toques del Río, que atraen a un público
enorme que vislumbra alternativas más allá del reguetón».
Sandra comparte dicha opinión y se siente orgullosa del trabajo
realizado hasta el momento. «El equipo está integrado por personas que,
como base de su formación profesional, no poseen los conocimientos de la
producción audiovisual, pero que han ido aprendiendo con el
asesoramiento de excelentes especialistas de la industria cinematográfica.
«Tal vez al principio algunos no confiaron en que un grupo proveniente
del diseño y las ciencias sociales (sicología, derecho, pedagogía)
pudiera generar ideas en torno a la producción de contenidos
audiovisuales, pero luego se han sorprendido de ver lo que hemos logrado».
De cualquier modo, estos jóvenes saben que aún tienen mucho camino por
recorrer, si de ofrecer una visión global de la cultura cubana se trata.
Jungla ha asumido feliz el reto.
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