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Domingo, 22 de Agosto, 2021
Cuba, la Isla de la Música, se siente honrada de poder ofrecer un abanico
musical de alto vuelo estético durante la trasmisión online de su Feria
Internacional de la Música Cubadisco. Como es habitual durante el evento,
se presentan al premio las producciones fonográficas y audiovisuales más
destacadas realizadas durante el año en curso; en esta ocasión incluye el
2020 también por las situaciones ocasionadas por la pandemia.
“A pesar de las carencias económicas y la aguda situación epidemiológica,
las casas discográficas cubanas se han mantenido activas y sus artistas se
han desdoblado para ofrecer una obra comprometida con estos tiempos
El número de obras presentadas asciende a 360, de las cuales se
nominaron un total de 233 títulos; 159 corresponden a fonogramas y 39
son audiovisuales, comprendidos en 42 categorías. En ese sentido es
importante resaltar que dentro de los fonogramas, un total de 19 títulos
A pesar de las carencias económicas y la aguda situación epidemiológica,
las casas discográficas cubanas se han mantenido activas y sus artistas se
han desdoblado para ofrecer una obra comprometida con estos tiempos.
limitadas, máxime cuando la distribución del producto físico en la Isla es
casi nula y la vía digital recién comienza a desarrollarse para beneplácito
de los gestores de la industria cubana, y creo que también para el público
amante de la música.
siguen mostrando disparidad. Hay un público que necesita el acceso físico
a la producción por el soporte que puede adquirir y otro que ya está en
línea con las plataformas de acceso digital que operan en el país y a nivel
internacional.
del año 2019 de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica
(IFPI), el 89 % de la escucha de música en el mundo se realiza a través
de streaming, y cada vez se eleva el uso de este servicio en consumidores
entre 35 y 64 años. En el 2019, este grupo etario representó el 54 % del
consumo, y creció en el 8 % en relación con el 2018.[1]
aparatos multimedia interconectados ha condicionado el surgimiento de
otros modelos de comercio y negocios en línea —plenamente dominados
por las grandes transnacionales de la comunicación—; estos contribuyen
a diseminar por el mundo aquellos contenidos culturales cuya
discriminación no siempre se corresponde con los intereses culturales
y/o patrimoniales que promueven las políticas públicas (especialmente
en algunos países del tercer mundo); de esa manera provocan que estas
últimas sean fuertemente impactadas.[2]
“Para la industria musical cubana resulta prioritario ampliar todos los
campos de realización de la cadena productiva”.
En un artículo publicado por Cubadebate en octubre del 2018, el
especialista en comercio digital Rafael de la Osa exponía con
preocupación el estado en que la industria de la música en Cuba se
encontraba, con respecto al desarrollo de las tecnologías digitales:
Mientras no potenciemos los mecanismos de promoción
internacional disponibles en el mundo digital de cara a incrementar
la comercialización de la música cubana y sus intérpretes, será difícil
incrementar la presencia de estos en el mundo y sobre todo hacerlo
según nuestra propia estrategia. O hacemos nuestras las
herramientas digitales disponibles para estos fines o seguiremos
retrocediendo en el tiempo.
después de haber arribado a una apertura digital en el 2016 con las zonas
wifi, el desarrollo de los datos móviles y el acceso a internet a través de la
Empresa de Telecomunicaciones cubana ETECSA, podemos decir que
Cuba realmente se incorpora al camino digital, y es la música, en este caso
la sección de industria fonográfica, la que va a la vanguardia junto al
trabajo personalizado que vienen desarrollando nuestros creadores,
desde sus propios sitios.
diferentes caminos de desarrollo que van desde la presentación en vivo:
fonográfica, audiovisual, hasta la sincronización (musicalización de cine,
documentales, audiovisuales, etc.), así como variados campos para su
utilización y comercialización. Hasta la fecha, la limitada capacidad
tecnológica para desarrollar estrategias productivas en todos los campos
(soportes físicos, digitales y condiciones técnicas para la presentación en
vivo) ha generado para la industria musical cubana intermediarios que
limitan el acceso directo al mercado mundial.
en su estado más natural, es una de las premisas para fortalecer el
mercado nacional y desplegar estrategias que permitan el acceso al
mercado internacional. Para ello la prioridad está en desarrollar
capacidades para la gestión especializada de los actores en el proceso de
negociación y promoción del producto a cada nivel: desde la política,
pasando por los creadores, hasta llegar a la industria.
las TIC, son premisas indispensables para que la industria musical cubana
se desarrolle.
elemento que amplía las posibilidades de acceso a la información sobre
nuestra música, que siempre ha sido parcialmente excluida de los
algoritmos utilizados por las empresas de la comunicación mundial (aun
cuando existen algunas excepciones); habitualmente, los géneros
cubanos se generalizan en categorías amorfas tales como música tropical
o latina.
esfuerzo unido con la Empresa de Telecomunicaciones ETECSA, se han
propuesto lanzar online la primera versión beta de esta plataforma digital.
trabajado por perfeccionar, desarrollar y diversificar las posibilidades de
acceso a la comunicación, promoción, escucha y visualización de los
catálogos de nuestras casas discográficas, así como las creaciones
funcionamiento será evaluado durante este período. Para la segunda
etapa se pretende incorporar productos culturales asociados a la música
para su comercialización online. Posteriormente, se incorporará la
cartelera de la programación en el territorio nacional y, por último, el
elemento de retroalimentación e información a partir de las opiniones de
los usuarios: tanto artistas como público en general. Por el momento la
plataforma solo se hará activa en territorio nacional. Los desarrolladores
y especialistas pretenden optimizar su funcionamiento para poder dirigir
su alcance al mercado internacional.
Desarrollar el producto musical cubano y sus mercados, desde el contexto
de la vida musical del país en su estado más natural, es una de las
premisas para fortalecer el mercado nacional y desplegar estrategias que
permitan el acceso al mercado internacional.
Fortalecer las capacidades productivas, de promoción y distribución en
cada provincia; revertir la obsolescencia tecnológica existente, y ampliar
el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones, son
premisas indispensables para que la industria musical cubana se
desarrolle y responda a las potencialidades y el valor que posee la obra de
sus creadores. Aún nos queda mucho camino por andar, pero ya es una
realidad que la industria musical cubana arriba al siglo XXI.
[1] Consumo de la música del servicio streaming, por edades, según
informe de IFPI 2019.
[2] Una relación esencial de tales productos con las guerras
culturales: el smart power, el soft power y la denominada “ingeniería del
consenso”. Puede consultarse en Eliades Acosta Matos, Imperialismo del
siglo XXI. Las guerras culturales, La Habana, Casa Editora Abril, 2009.
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La industria musical cubana arriba al siglo XXI
NOTICIAS
La industria musical cubana arriba al siglo XXI

Por: Gloria Ochoa
Fecha: 2021.05.18
Fuente: La Jiribilla
de humanidad. La música nos une, nos solidariza con el dolor de nuestros semejantes; igualmente reconforta y ofrece la alegría y fuerza para vivir y superar estos duros tiempos.
Cuba, la Isla de la Música, se siente honrada de poder ofrecer un abanico
musical de alto vuelo estético durante la trasmisión online de su Feria
Internacional de la Música Cubadisco. Como es habitual durante el evento,
se presentan al premio las producciones fonográficas y audiovisuales más
destacadas realizadas durante el año en curso; en esta ocasión incluye el
2020 también por las situaciones ocasionadas por la pandemia.
“A pesar de las carencias económicas y la aguda situación epidemiológica,
las casas discográficas cubanas se han mantenido activas y sus artistas se
han desdoblado para ofrecer una obra comprometida con estos tiempos
El número de obras presentadas asciende a 360, de las cuales se
nominaron un total de 233 títulos; 159 corresponden a fonogramas y 39
son audiovisuales, comprendidos en 42 categorías. En ese sentido es
importante resaltar que dentro de los fonogramas, un total de 19 títulos
tienen incorporados algún tipo de obra audiovisual (CD/DVD).
las casas discográficas cubanas se han mantenido activas y sus artistas se
han desdoblado para ofrecer una obra comprometida con estos tiempos.
No obstante, las posibilidades de acceso de la población a estas, en
sentido general, así como al mercado internacional, siguen siendo muy limitadas, máxime cuando la distribución del producto físico en la Isla es
casi nula y la vía digital recién comienza a desarrollarse para beneplácito
de los gestores de la industria cubana, y creo que también para el público
amante de la música.
En la actualidad, la fortaleza de comercialización de la industria musical
está en la esfera digital, pero en Cuba las características del consumo siguen mostrando disparidad. Hay un público que necesita el acceso físico
a la producción por el soporte que puede adquirir y otro que ya está en
línea con las plataformas de acceso digital que operan en el país y a nivel
internacional.
Las estadísticas revelan que hoy el nivel de comercialización desde la vía
digital se ha elevado significativamente: según cifras del informe anual del año 2019 de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica
(IFPI), el 89 % de la escucha de música en el mundo se realiza a través
de streaming, y cada vez se eleva el uso de este servicio en consumidores
entre 35 y 64 años. En el 2019, este grupo etario representó el 54 % del
consumo, y creció en el 8 % en relación con el 2018.[1]
Esto indica que no solo los jóvenes consumen música por vía digital y
Cuba no está exenta de seguir ese camino.Las tecnologías asociadas al mundo digital han trasformado de forma
radical el modo en que los bienes y servicios culturales son creados,
producidos, distribuidos, promocionados y consumidos. La nueva era de aparatos multimedia interconectados ha condicionado el surgimiento de
otros modelos de comercio y negocios en línea —plenamente dominados
por las grandes transnacionales de la comunicación—; estos contribuyen
a diseminar por el mundo aquellos contenidos culturales cuya
discriminación no siempre se corresponde con los intereses culturales
y/o patrimoniales que promueven las políticas públicas (especialmente
en algunos países del tercer mundo); de esa manera provocan que estas
últimas sean fuertemente impactadas.[2]
“Para la industria musical cubana resulta prioritario ampliar todos los
campos de realización de la cadena productiva”.
En un artículo publicado por Cubadebate en octubre del 2018, el
especialista en comercio digital Rafael de la Osa exponía con
preocupación el estado en que la industria de la música en Cuba se
encontraba, con respecto al desarrollo de las tecnologías digitales:
Mientras no potenciemos los mecanismos de promoción
internacional disponibles en el mundo digital de cara a incrementar
la comercialización de la música cubana y sus intérpretes, será difícil
incrementar la presencia de estos en el mundo y sobre todo hacerlo
según nuestra propia estrategia. O hacemos nuestras las
herramientas digitales disponibles para estos fines o seguiremos
retrocediendo en el tiempo.
Este tema ha sido una constante para el trabajo de especialistas,
investigadores y gestores de la industria discográfica cubana. Hoy, después de haber arribado a una apertura digital en el 2016 con las zonas
wifi, el desarrollo de los datos móviles y el acceso a internet a través de la
Empresa de Telecomunicaciones cubana ETECSA, podemos decir que
Cuba realmente se incorpora al camino digital, y es la música, en este caso
la sección de industria fonográfica, la que va a la vanguardia junto al
trabajo personalizado que vienen desarrollando nuestros creadores,
desde sus propios sitios.
Para la industria musical cubana resulta prioritario ampliar todos los
campos de realización de la cadena productiva. El producto musical tiene diferentes caminos de desarrollo que van desde la presentación en vivo:
fonográfica, audiovisual, hasta la sincronización (musicalización de cine,
documentales, audiovisuales, etc.), así como variados campos para su
utilización y comercialización. Hasta la fecha, la limitada capacidad
tecnológica para desarrollar estrategias productivas en todos los campos
(soportes físicos, digitales y condiciones técnicas para la presentación en
vivo) ha generado para la industria musical cubana intermediarios que
limitan el acceso directo al mercado mundial.
Desarrollar el producto musical cubano y sus mercados desde los
procesos endógenos, es decir, desde el contexto de la vida musical del país en su estado más natural, es una de las premisas para fortalecer el
mercado nacional y desplegar estrategias que permitan el acceso al
mercado internacional. Para ello la prioridad está en desarrollar
capacidades para la gestión especializada de los actores en el proceso de
negociación y promoción del producto a cada nivel: desde la política,
pasando por los creadores, hasta llegar a la industria.
Fortalecer las capacidades productivas, de promoción y distribución en
cada provincia, revertir la obsolescencia tecnológica, y ampliar el acceso a las TIC, son premisas indispensables para que la industria musical cubana
se desarrolle.
Es una realidad que contamos con una base de datos digital que nos
representa como suministrador de contenidos musicales cubanos, elemento que amplía las posibilidades de acceso a la información sobre
nuestra música, que siempre ha sido parcialmente excluida de los
algoritmos utilizados por las empresas de la comunicación mundial (aun
cuando existen algunas excepciones); habitualmente, los géneros
cubanos se generalizan en categorías amorfas tales como música tropical
o latina.
La plataforma Sandunga da la bienvenida de Cuba y su música al mundo
digital. Durante el Cubadisco 2021 las instituciones de la cultura, en un esfuerzo unido con la Empresa de Telecomunicaciones ETECSA, se han
propuesto lanzar online la primera versión beta de esta plataforma digital.
Sandunga partió de una experiencia primaria de la empresa EGREM con la
aplicación Ritmo para telefonía móvil, y a partir de la misma se ha trabajado por perfeccionar, desarrollar y diversificar las posibilidades de
acceso a la comunicación, promoción, escucha y visualización de los
catálogos de nuestras casas discográficas, así como las creaciones
independientes de los artistas del patio.
En una primera etapa la plataforma cuenta con la gestión de los
contenidos musicales, el marketing y la comunicación, cuyo funcionamiento será evaluado durante este período. Para la segunda
etapa se pretende incorporar productos culturales asociados a la música
para su comercialización online. Posteriormente, se incorporará la
cartelera de la programación en el territorio nacional y, por último, el
elemento de retroalimentación e información a partir de las opiniones de
los usuarios: tanto artistas como público en general. Por el momento la
plataforma solo se hará activa en territorio nacional. Los desarrolladores
y especialistas pretenden optimizar su funcionamiento para poder dirigir
su alcance al mercado internacional.
Desarrollar el producto musical cubano y sus mercados, desde el contexto
de la vida musical del país en su estado más natural, es una de las
premisas para fortalecer el mercado nacional y desplegar estrategias que
permitan el acceso al mercado internacional.
Fortalecer las capacidades productivas, de promoción y distribución en
cada provincia; revertir la obsolescencia tecnológica existente, y ampliar
el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones, son
premisas indispensables para que la industria musical cubana se
desarrolle y responda a las potencialidades y el valor que posee la obra de
sus creadores. Aún nos queda mucho camino por andar, pero ya es una
realidad que la industria musical cubana arriba al siglo XXI.
Notas:
[1] Consumo de la música del servicio streaming, por edades, según
informe de IFPI 2019.
[2] Una relación esencial de tales productos con las guerras
culturales: el smart power, el soft power y la denominada “ingeniería del
consenso”. Puede consultarse en Eliades Acosta Matos, Imperialismo del
siglo XXI. Las guerras culturales, La Habana, Casa Editora Abril, 2009.
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