D'Cuba Jazz
Viernes, 27 de Agosto, 2021
En esta ocasión, el galardón lo mereció en el apartado Mejor Álbum de Jazz Latino, con su disco Four Questions, realizado junto a su Afro Latin Jazz Orchestra, heredera de la que comandara su multilaureado padre.
Por el afecto recíproco que nos une hace casi dos décadas le envié mis felicitaciones y la petición que me comentara el suceso. A los pocos minutos recibí esta respuesta:
"Que alegria recibir tu mensaje. Te mando mucho respeto!! Este es el comentario sobre este Grammy. Este premio es muy importante porque la música en esta grabación es compleja y además los temas presentados son sobre problemas sociales y políticos de los Estados Unidos. Tener ideas complicadas asi y lograr éxito como tuvimos me da esperanza.
"Eso quiere decir que los votantes de la Academia son abiertos a músicas que no son simples o de fórmulas convencionales. También es mi primer disco completo de música original."
EL DISCO
Quise indagar sobre qué quiso decir Arturo sobre el contenido de su más reciente creación, que aún no he escuchado, y encontré una reseña en el sitio Distrito Jazz, en la que , bajo las iniciales Y.M. el autor dice que ese es un “disco de carácter eminentemente político y adquiere, aunque no estuvo en su intención original, un nuevo significado a la luz de las protestas en torno al movimiento por los derechos civiles”.
“Las cuatro preguntas que aborda Arturo O’Farrill y la Orquesta Afro Latina de Jazz son: qué hace la integridad frente a la adversidad y la
opresión, qué hace la honestidad frente a las mentiras y el engaño, qué
hace la decencia frente al insulto y cómo la virtud se enfrenta contra la fuerza bruta”.
El disco lo componen ocho temas que se pueden dividir en dos grandes bloques. Por un lado, ‘Baby Jack’, una composición de 2012, ‘Jazz Twins’, ‘Clump, Unclump’ y ‘Four Questions’; y por otro una suerte de suite dividida en cuatro partes titulada ‘A Still, Small Voice’, que es la respuesta musical de Arturo O’Farrill a la crisis financiera de 2008.
La música que se escucha en ‘Four Questions’ tiene un buen balance entre lo latino y lo afroamericano, en especial en ‘A Still, Small Voice’, donde se aprecian los sonidos del góspel, el blues y el jazz más ortodoxo.
Aclara Y.M., para quienes desconozcan la figura de Arturo, que "es hijo de Chico O’Farrill, uno de los grandes músicos de latin jazz, y padre de Zachary (baterista) y Adam O’Farrill (trompetista), quienes formaron O’Farrill Brothers Band y que tienen una carrera individual verdaderamente notable".
Concluye afirmando que Arturo O’Farrill, quien “ha tocado y compuesto para todos los grandes del latin jazz, es uno de los más destacados representantes de este estilo jazzístico en la actualidad”.
ARTURO
Lo conocí en ocasión de su primera visita al terruño paterno, en 2002, cuando participó en un Festival Jazz Plaza que le tuvo como invitado de lujo.
Era su primer viaje a la tierra natal de su ilustre progenitor y en aquella ocasión fue inaugurado con su presencia un ambiente musical que llevaba el nombre de su padre, en el Palacio O´farrill, de La Habana Vieja.
Entonces presenté el libro El Jazz en Cuba, en presencia también de su autor, Leonardo Acosta, quien le obsequió un ejemplar de una obra en la que Chico aparece con letras doradas.
Nacido en México y criado en New York, Arturo se considera en el cruce de caminos de muchas culturas, incluida la irlandesa por parte paterna. Por ello su música trasciende fronteras estilísticas y raciales. Es un artista con sello propio, heredero, pero también fundador, de una especial y personal relación con la música, con el jazz.
Como escribí ya hace una década: "Con una sonrisa que refleja un alma bondadosa, aunque por momentos en el rostro se le desdibuje por una profunda meditación, este talento del piano, la composición, los arreglos, la docencia y la conducción musical ha dejado huellas de amor por Cuba y lo cubano cada vez que visita al país de origen de su padre".
Nos hemos reencontrado en varios de los Coloquios internacionales anuales, a cargo de la musicóloga Neris González-Bello, paralelos a los Festivales Jazz Plaza. Incluso en uno reciente, en Santiago de Cuba, dirigí el panel que trató sobre su obra.
Y en todas las ocasiones le he apreciado, más que simpatía, un gozo especial al hablar de la música y los músicos cubanos, inspiradores de muchas de sus creaciones, como el laureado álbum con Grammy Latino “Cuba: The conversation continues”
Pero fue en 2016 cuando tuve el privilegio de escucharle hablar de manera especial sobre él y su padre: acababa de depositar las cenizas de Chico en el Cementerio de Colón, quien falleciera 15 años antes, con 80 de vida, cumpliendo un postrer mandato.
Al hablar de su progenitor dijo que él era de las “personas que nos guían en la vida”, una especie de “héroe”, que “nos da la dirección, el rumbo… pero que no hace las cosas por nosotros”.
El consejo brotó natural, como si fluyera de una profunda convicción en todos los planos de la vida: “Debemos oírlos y aprender de ellos… No es trabajar sobre la nostalgia”. Y remarcaba un consejo: "no me veas a mí, ve la música, ve la idea”.
“A los héroes, no se les puede entender sin comprender su visión, cuál ha sido el motivo, la causa, más fundamental de ellos”, sentenció en una observación que parecía trascender la música.
Las últimas expresiones de entonces de este hijo adoptivo de nuestro país merecen reflejarlas ahora como las dijo: “Traer los restos de Chico para Cuba es muy importante en estos momentos; él amaba a Cuba... y ahora en EEUU se vive un momento feo. Hay terror… si mi papá hubiera estado vivo el día de las elecciones (con el triunfo de Donald Trump), se hubiera muerto. Me pregunto cómo un hombre tan fascista, tan racista… puede ser presidente… Todo pasa por una razón. Regresó mi papi a su país en tiempo perfecto”.
ACTUALIDAD
Este amigo de Cuba y sus empeños mayoritarios por ser lo que ha escogido ser es de los que no claudica ni se confunde; conoce las entrañas de la sociedad en la que vive desde su infancia y tiene suficiente talento y principios como para enfrentar desafíos y dar cabida a sus criterios en forma de notables actos musicales.
Notas como las que inserté en este texto y he publicado en el sitio www.decubajazz.cult.cu profundizan en las visiones de este creador con un alto compromiso ético, con una visión solidaria que va más allá de sus raíces para insertarse en la humanidad como un todo.
Por ello, y muchas mas cosas, estamos alegres por el sexto Grammy anglosajón (tiene dos Latinos) de Arturo O´Farrill, cuya carrera ya algunos comparan con las de gigantes del jazz como Duke Ellington, Charles Mingus, Max Roach y Gl Evans y de la cual su padre, Chico, como todos los que le admiramos, nos sentimos orgullosos.
jds/16.03.2021
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Arturo O´Farrill GRAN AMIGO DE CUBA GANA NUEVO GRAMMY
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Arturo O´Farrill GRAN AMIGO DE CUBA GANA NUEVO GRAMMY
Por: JDS
Fecha: 2021.03.17
En esta ocasión, el galardón lo mereció en el apartado Mejor Álbum de Jazz Latino, con su disco Four Questions, realizado junto a su Afro Latin Jazz Orchestra, heredera de la que comandara su multilaureado padre.
Por el afecto recíproco que nos une hace casi dos décadas le envié mis felicitaciones y la petición que me comentara el suceso. A los pocos minutos recibí esta respuesta:
"Que alegria recibir tu mensaje. Te mando mucho respeto!! Este es el comentario sobre este Grammy. Este premio es muy importante porque la música en esta grabación es compleja y además los temas presentados son sobre problemas sociales y políticos de los Estados Unidos. Tener ideas complicadas asi y lograr éxito como tuvimos me da esperanza.
"Eso quiere decir que los votantes de la Academia son abiertos a músicas que no son simples o de fórmulas convencionales. También es mi primer disco completo de música original."
EL DISCO
Quise indagar sobre qué quiso decir Arturo sobre el contenido de su más reciente creación, que aún no he escuchado, y encontré una reseña en el sitio Distrito Jazz, en la que , bajo las iniciales Y.M. el autor dice que ese es un “disco de carácter eminentemente político y adquiere, aunque no estuvo en su intención original, un nuevo significado a la luz de las protestas en torno al movimiento por los derechos civiles”.
“Las cuatro preguntas que aborda Arturo O’Farrill y la Orquesta Afro Latina de Jazz son: qué hace la integridad frente a la adversidad y la
opresión, qué hace la honestidad frente a las mentiras y el engaño, qué
hace la decencia frente al insulto y cómo la virtud se enfrenta contra la fuerza bruta”.
El disco lo componen ocho temas que se pueden dividir en dos grandes bloques. Por un lado, ‘Baby Jack’, una composición de 2012, ‘Jazz Twins’, ‘Clump, Unclump’ y ‘Four Questions’; y por otro una suerte de suite dividida en cuatro partes titulada ‘A Still, Small Voice’, que es la respuesta musical de Arturo O’Farrill a la crisis financiera de 2008.
La música que se escucha en ‘Four Questions’ tiene un buen balance entre lo latino y lo afroamericano, en especial en ‘A Still, Small Voice’, donde se aprecian los sonidos del góspel, el blues y el jazz más ortodoxo.
Aclara Y.M., para quienes desconozcan la figura de Arturo, que "es hijo de Chico O’Farrill, uno de los grandes músicos de latin jazz, y padre de Zachary (baterista) y Adam O’Farrill (trompetista), quienes formaron O’Farrill Brothers Band y que tienen una carrera individual verdaderamente notable".
Concluye afirmando que Arturo O’Farrill, quien “ha tocado y compuesto para todos los grandes del latin jazz, es uno de los más destacados representantes de este estilo jazzístico en la actualidad”.
ARTURO
Lo conocí en ocasión de su primera visita al terruño paterno, en 2002, cuando participó en un Festival Jazz Plaza que le tuvo como invitado de lujo.
Era su primer viaje a la tierra natal de su ilustre progenitor y en aquella ocasión fue inaugurado con su presencia un ambiente musical que llevaba el nombre de su padre, en el Palacio O´farrill, de La Habana Vieja.
Entonces presenté el libro El Jazz en Cuba, en presencia también de su autor, Leonardo Acosta, quien le obsequió un ejemplar de una obra en la que Chico aparece con letras doradas.
Nacido en México y criado en New York, Arturo se considera en el cruce de caminos de muchas culturas, incluida la irlandesa por parte paterna. Por ello su música trasciende fronteras estilísticas y raciales. Es un artista con sello propio, heredero, pero también fundador, de una especial y personal relación con la música, con el jazz.
Como escribí ya hace una década: "Con una sonrisa que refleja un alma bondadosa, aunque por momentos en el rostro se le desdibuje por una profunda meditación, este talento del piano, la composición, los arreglos, la docencia y la conducción musical ha dejado huellas de amor por Cuba y lo cubano cada vez que visita al país de origen de su padre".
Nos hemos reencontrado en varios de los Coloquios internacionales anuales, a cargo de la musicóloga Neris González-Bello, paralelos a los Festivales Jazz Plaza. Incluso en uno reciente, en Santiago de Cuba, dirigí el panel que trató sobre su obra.
Y en todas las ocasiones le he apreciado, más que simpatía, un gozo especial al hablar de la música y los músicos cubanos, inspiradores de muchas de sus creaciones, como el laureado álbum con Grammy Latino “Cuba: The conversation continues”
Pero fue en 2016 cuando tuve el privilegio de escucharle hablar de manera especial sobre él y su padre: acababa de depositar las cenizas de Chico en el Cementerio de Colón, quien falleciera 15 años antes, con 80 de vida, cumpliendo un postrer mandato.
Al hablar de su progenitor dijo que él era de las “personas que nos guían en la vida”, una especie de “héroe”, que “nos da la dirección, el rumbo… pero que no hace las cosas por nosotros”.
El consejo brotó natural, como si fluyera de una profunda convicción en todos los planos de la vida: “Debemos oírlos y aprender de ellos… No es trabajar sobre la nostalgia”. Y remarcaba un consejo: "no me veas a mí, ve la música, ve la idea”.
“A los héroes, no se les puede entender sin comprender su visión, cuál ha sido el motivo, la causa, más fundamental de ellos”, sentenció en una observación que parecía trascender la música.
Las últimas expresiones de entonces de este hijo adoptivo de nuestro país merecen reflejarlas ahora como las dijo: “Traer los restos de Chico para Cuba es muy importante en estos momentos; él amaba a Cuba... y ahora en EEUU se vive un momento feo. Hay terror… si mi papá hubiera estado vivo el día de las elecciones (con el triunfo de Donald Trump), se hubiera muerto. Me pregunto cómo un hombre tan fascista, tan racista… puede ser presidente… Todo pasa por una razón. Regresó mi papi a su país en tiempo perfecto”.
ACTUALIDAD
Este amigo de Cuba y sus empeños mayoritarios por ser lo que ha escogido ser es de los que no claudica ni se confunde; conoce las entrañas de la sociedad en la que vive desde su infancia y tiene suficiente talento y principios como para enfrentar desafíos y dar cabida a sus criterios en forma de notables actos musicales.
Notas como las que inserté en este texto y he publicado en el sitio www.decubajazz.cult.cu profundizan en las visiones de este creador con un alto compromiso ético, con una visión solidaria que va más allá de sus raíces para insertarse en la humanidad como un todo.
Por ello, y muchas mas cosas, estamos alegres por el sexto Grammy anglosajón (tiene dos Latinos) de Arturo O´Farrill, cuya carrera ya algunos comparan con las de gigantes del jazz como Duke Ellington, Charles Mingus, Max Roach y Gl Evans y de la cual su padre, Chico, como todos los que le admiramos, nos sentimos orgullosos.
jds/16.03.2021
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