D'Cuba Jazz
Viernes, 27 de Agosto, 2021
Para documentar mejor este homenaje a Cándido Camero apelé a un socorrido buscador en internet y le pedí me mostrará a cuantos videos a su nombre podría acceder. La cifra no requiere añadir casi nada a la importancia de su figura en el mundo musical: 24,200 entradas bastan, algunas con múltiples escenas de su magisterio ante los cueros, sea de mula o de chivo.
Por cierto conocí entonces que él prefería los del mamífero híbrido y estéril para las tumbadoras –o congas como le llaman fuera de nuestras fronteras—y las de chivo para el bongó, diferencia de matices en sus sonidos que explicaba con pícara sonrisa en un video, canturreando aquello de que “chivo que rompe tambó con su pellejo paga…”
En lo musical, le había admirado a distancia en la medida que fui creciendo escuchando lo afrocubano en el jazz, junto con otros ilustres percusionistas que emigraron de su tierra natal en las décadas de los 40 y 50. El fue de los primeros, en 1946, un año antes de mi nacimiento, acompañando a una pareja de baile rumbero contratada en el vecino del norte.
Formó parte de la pléyade de Mongo Santamaría, Chano Pozo, Francisco Aguabella, Patato Valdés y muchos otros que impregnaron nuestra percusión en el gusto norteño.
Aún se le recuerda participando, con 98 años, en un homenaje a otra gloria de la música cubana, Cachao. El fue de los que nunca se bajó del escenario hasta que la muerte le sorprendió, durmiendo, el pasado 7 de noviembre en su casa de New York, a pocos meses de llegar a ser centenario
Nadie discute que fue uno de los grandes instrumentistas cubanos de todos los tiempos y el único percusionista de la isla ganador del Jazz Master Award, que otorga el National Endowment for the Arts, uno de los más altos galardones artísticos de Estados Unidos.
Segun testimonios de cercanos «Tuvo una muerte natural, mientras dormía, en paz, tal como él vivió... Se ha ido un artista único y un ser humano excepcional»,
Otro de sus íntimo dijo que «antes de acostarse, la noche anterior, estaba riéndose, con muy buen apetito como siempre, la mente la tenía muy bien a pesar de estar a punto de cumplir 100 años. Su humildad, educación y buen carácter le hicieron rodearse de amor hasta el último de sus días.».
Consultado para este coloquio, nuestro compatriota Hilario Durán, pianista, compositor, líder de banda y multilaureado escribió:
"...trabajé con él en varias ocasiones, aquí en Canadá y en Estados Unidos. Puedo destacar una actuación que hice en Miami junto con él durante la cual recibí el premio Chico O’Farrill life time achievement por mi contribución al Latin Jazz.
“También la gira que hicimos por 10 ciudades de Estados Unidos a trío junto con Jane Bunnett cuando realizamos el álbum Cuban Rhapsody.
“De Candido te puedo decir que fue una persona muy humilde, a pesar de su gran fama, y extremadamente jovial, con gran dominio del escenario. Siempre supo trabajar muy bien con el público haciendo historias. Lo que se le llama aquí un verdadero “entertainer”.
“La lista de artistas de jazz con la que trabajó es bastante extensa entre la que puedo mencionar desde Dizzy, Parker, Billy Taylor hasta Frank Sinatra por mencionar unos cuantos.
“En mis años de adolescencia oí mucho un disco de Stan Kenton llamado Cuban Fire en el que grabó Cándido y jamás pensé que en un futuro tendría el privilegio de tocar en él”.
HISTORIA A CONOCER
Al sonriente mulato se le menciona como el padre de la percusión cubana moderna. Desde hace varias décadas era en una leyenda y una cátedra para congueros, especialmente en el espectro del jazz, el latin jazz y los ritmos afrocubanos. Parte de su legado ha quedado registrado en el documental /Cándido manos de fuego/, de Iván Acosta.
Nacido el 22 de abril de 1921, Cándido comenzó a tocar el bongó a los 4 años, debutó profesionalmente a los 14 y con 25 se estableció en Estados Unidos, contratado por el pianista Billy Taylor y luego por el trompetista Dizzy Gillespie.
Fue solista de la /big band/ de Stan Kenton, formaciones en las que también tocó güiro. Por aquellos tiempos introdujo el empleo de tres tumbadoras con diferentes afinaciones, cuando se solía tocar sólo una. Además creó un estilo único al voltear sus congas para obtener notas específicas.
Un dato de especial relieve es que apareció en más de 700 grabaciones como instrumentista, compositor o arreglista, con figuras, adeás de la mencionadas por Durán, Miles Davis, Tito Puente, La Lupe, Celia Cruz, Duke Ellington, Dinah Washington, Lionel Hampton, Buddy Rich, Billie Holiday, Clark Terry y su amigo Tony Bennett.
En nuestra enciclopedia virtual Ecured, Candito Camero se señala que fue inicialmente un multi-instrumentista, mostrando facilidad en el tres, la guitarra y el bajo y proclamado como el padre de la técnica de independencia coordinada con las tumbadoras.
Entre las figuras con las que grabó hay otros renombrados jazzistas como Lena Horne, Art Blakey, Count Basie, Elvin Jones, George Shearing, Lionel Hampton, Stan Getz, Wes Montgomery y Woody Herman
En contraste con otras fuentes cuyo nacimiento fue ubicado en el barrio capitalino de El Cerro, Ecured señala que nació en San Antonio de los Baños.
Precisa que su padre lo enseñó a tocar Tres a los ocho años de edad y como tresero estuvo en los septetos Gloria Habanera y Bolero 1935, de Tata Gutiérrez.
Un tío materno lo entrenó en la percusión, y antes de cumplir los 20 años se integró a la orquesta del cabaret Tropicana y luego acompañó a la pareja de baile Carmen y Rolando, primero en el cabaret Faraón y en 1946, en Estados Unidos <
Otro inmortal de lo cubano en el jazz, Machito lo presentó a Dizzy Gillespie en 1950 y éste a Billy Taylor, con el que trabaja alrededor de dos años en el Downbeat de Nueva York
De regreso a La Habana Cándido y el conguero Rolando Alfonso colaboraron con el pianista y compositor Bebo Valdés en la creación del ritmo batanga.
Grabó con George Shearing en 1953 y ese mismo año reemplazó a Jack Costanzo en la orquesta de Stan Kenton: fue el comienzo de una impresionante carrera como percusionista de casi todos los grandes jazzistas de la época, con los cuales ocasionalmente alternó en el bongó. Diez años después de haber llegado a los Estados Unidos, grabó en solitario el primero de varios discos para el productor Creed Taylor y la ABC/Paramount, con los trompetistas Alfredo Armenteros (Chocolate) y Art Farmer y los contrabajistas Oscar Pettiford y George Duvivier. Muchos mas detalles pueden encontrarse en la red de redes. Detalles adicionales se pueden encontrar en la red de redes.
En el año 2008 fue nombrado junto a Quincy Jones y otros cuatro músicos Maestro del Jazz del 2008 por el National Endowment for the Arts (NEA).
Recibió junto a los músicos Beth Carvalho, Charly García, Tania Libertad, Marco Antonio Muñiz y Juan Romero el Premio a la Excelencia Musical 2009 que otorga la Academia Latina de la Grabación a "artistas que han realizado contribuciones creativas de excepcional importancia en el campo de la grabación durante sus carreras".
Nuestro fraterno Pedro de la Hoz recomendó, tras la muerte del legendario percusionista: “Los músicos cubanos de hoy tendrían que escucharlo, estudiar sus grabaciones y confrontar sus metas con las suyas. Los historiadores de la música y los críticos deberían escudriñar su legado y situarlo en el lugar que merece”.
Añadió con acierto que “Si jerarquizamos a Chano Pozo y Mongo Santamaría, a Tata Guines y Miguel Angá, a Cándido le corresponde compartir alturas y hasta un poco más por su talante precursor, pues si aquellos consiguieron dignificar el protagonismo de la percusión cubana en los géneros populares de la Isla y determinar su incidencia en el jazz, se debe, en buena medida, por lo que hizo Cándido durante tantísimos años”.
Entre tantos momentos cumbres cita su colaboración con Tito Puente, quien armó una banda a disposición del conguero cubano. El propio boricua le dio pie desde las pailas a Cándido para que este desplegara su imaginación en Here comes Candi, Take more Candi, Candido guajira y Ti-chi-can, aunque las tumbadoras también arropan con originalidad inusitada estándares como Shadow of your smiles, de Johnny Mandel, y redimensionan el danzón Almendra, de Abelardo Valdés.
Aportó además que “Cuando en el cruce de uno a otro siglo el sello Chesky se propuso resumir las carreras de los más importantes congueros legendarios aún en activo, reunieron a Cándido con su compatriota Carlos Patato Valdés y el puertorriqueño Giovanni Hidalgo en dos entregas sin desperdicio alguno: The Conga Kings y Jazz Descargas.
Cita a Tony Bennett cuando expresó No había conguero más seguro que él, ninguno más listo para hacerlo todo fácil. Fuimos grandes amigos.
Camero, según su colega Bobby Sanabria, fue la última conexión viva con un momento alquímico de la década de 1940 que dio origen a todo un género musical: el jazz latino”.
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Homenaje a Cándido Camero en Jazz Plaza 2021
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Homenaje a Cándido Camero en Jazz Plaza 2021

Por: jds
Fecha: 2021.01.18
Para documentar mejor este homenaje a Cándido Camero apelé a un socorrido buscador en internet y le pedí me mostrará a cuantos videos a su nombre podría acceder. La cifra no requiere añadir casi nada a la importancia de su figura en el mundo musical: 24,200 entradas bastan, algunas con múltiples escenas de su magisterio ante los cueros, sea de mula o de chivo.
Por cierto conocí entonces que él prefería los del mamífero híbrido y estéril para las tumbadoras –o congas como le llaman fuera de nuestras fronteras—y las de chivo para el bongó, diferencia de matices en sus sonidos que explicaba con pícara sonrisa en un video, canturreando aquello de que “chivo que rompe tambó con su pellejo paga…”
En lo musical, le había admirado a distancia en la medida que fui creciendo escuchando lo afrocubano en el jazz, junto con otros ilustres percusionistas que emigraron de su tierra natal en las décadas de los 40 y 50. El fue de los primeros, en 1946, un año antes de mi nacimiento, acompañando a una pareja de baile rumbero contratada en el vecino del norte.
Formó parte de la pléyade de Mongo Santamaría, Chano Pozo, Francisco Aguabella, Patato Valdés y muchos otros que impregnaron nuestra percusión en el gusto norteño.
Aún se le recuerda participando, con 98 años, en un homenaje a otra gloria de la música cubana, Cachao. El fue de los que nunca se bajó del escenario hasta que la muerte le sorprendió, durmiendo, el pasado 7 de noviembre en su casa de New York, a pocos meses de llegar a ser centenario
Nadie discute que fue uno de los grandes instrumentistas cubanos de todos los tiempos y el único percusionista de la isla ganador del Jazz Master Award, que otorga el National Endowment for the Arts, uno de los más altos galardones artísticos de Estados Unidos.
Segun testimonios de cercanos «Tuvo una muerte natural, mientras dormía, en paz, tal como él vivió... Se ha ido un artista único y un ser humano excepcional»,
Otro de sus íntimo dijo que «antes de acostarse, la noche anterior, estaba riéndose, con muy buen apetito como siempre, la mente la tenía muy bien a pesar de estar a punto de cumplir 100 años. Su humildad, educación y buen carácter le hicieron rodearse de amor hasta el último de sus días.».
Consultado para este coloquio, nuestro compatriota Hilario Durán, pianista, compositor, líder de banda y multilaureado escribió:
"...trabajé con él en varias ocasiones, aquí en Canadá y en Estados Unidos. Puedo destacar una actuación que hice en Miami junto con él durante la cual recibí el premio Chico O’Farrill life time achievement por mi contribución al Latin Jazz.
“También la gira que hicimos por 10 ciudades de Estados Unidos a trío junto con Jane Bunnett cuando realizamos el álbum Cuban Rhapsody.
“De Candido te puedo decir que fue una persona muy humilde, a pesar de su gran fama, y extremadamente jovial, con gran dominio del escenario. Siempre supo trabajar muy bien con el público haciendo historias. Lo que se le llama aquí un verdadero “entertainer”.
“La lista de artistas de jazz con la que trabajó es bastante extensa entre la que puedo mencionar desde Dizzy, Parker, Billy Taylor hasta Frank Sinatra por mencionar unos cuantos.
“En mis años de adolescencia oí mucho un disco de Stan Kenton llamado Cuban Fire en el que grabó Cándido y jamás pensé que en un futuro tendría el privilegio de tocar en él”.
HISTORIA A CONOCER
Al sonriente mulato se le menciona como el padre de la percusión cubana moderna. Desde hace varias décadas era en una leyenda y una cátedra para congueros, especialmente en el espectro del jazz, el latin jazz y los ritmos afrocubanos. Parte de su legado ha quedado registrado en el documental /Cándido manos de fuego/, de Iván Acosta.
Nacido el 22 de abril de 1921, Cándido comenzó a tocar el bongó a los 4 años, debutó profesionalmente a los 14 y con 25 se estableció en Estados Unidos, contratado por el pianista Billy Taylor y luego por el trompetista Dizzy Gillespie.
Fue solista de la /big band/ de Stan Kenton, formaciones en las que también tocó güiro. Por aquellos tiempos introdujo el empleo de tres tumbadoras con diferentes afinaciones, cuando se solía tocar sólo una. Además creó un estilo único al voltear sus congas para obtener notas específicas.
Un dato de especial relieve es que apareció en más de 700 grabaciones como instrumentista, compositor o arreglista, con figuras, adeás de la mencionadas por Durán, Miles Davis, Tito Puente, La Lupe, Celia Cruz, Duke Ellington, Dinah Washington, Lionel Hampton, Buddy Rich, Billie Holiday, Clark Terry y su amigo Tony Bennett.
En nuestra enciclopedia virtual Ecured, Candito Camero se señala que fue inicialmente un multi-instrumentista, mostrando facilidad en el tres, la guitarra y el bajo y proclamado como el padre de la técnica de independencia coordinada con las tumbadoras.
Entre las figuras con las que grabó hay otros renombrados jazzistas como Lena Horne, Art Blakey, Count Basie, Elvin Jones, George Shearing, Lionel Hampton, Stan Getz, Wes Montgomery y Woody Herman
En contraste con otras fuentes cuyo nacimiento fue ubicado en el barrio capitalino de El Cerro, Ecured señala que nació en San Antonio de los Baños.
Precisa que su padre lo enseñó a tocar Tres a los ocho años de edad y como tresero estuvo en los septetos Gloria Habanera y Bolero 1935, de Tata Gutiérrez.
Un tío materno lo entrenó en la percusión, y antes de cumplir los 20 años se integró a la orquesta del cabaret Tropicana y luego acompañó a la pareja de baile Carmen y Rolando, primero en el cabaret Faraón y en 1946, en Estados Unidos <
Otro inmortal de lo cubano en el jazz, Machito lo presentó a Dizzy Gillespie en 1950 y éste a Billy Taylor, con el que trabaja alrededor de dos años en el Downbeat de Nueva York
De regreso a La Habana Cándido y el conguero Rolando Alfonso colaboraron con el pianista y compositor Bebo Valdés en la creación del ritmo batanga.
Grabó con George Shearing en 1953 y ese mismo año reemplazó a Jack Costanzo en la orquesta de Stan Kenton: fue el comienzo de una impresionante carrera como percusionista de casi todos los grandes jazzistas de la época, con los cuales ocasionalmente alternó en el bongó. Diez años después de haber llegado a los Estados Unidos, grabó en solitario el primero de varios discos para el productor Creed Taylor y la ABC/Paramount, con los trompetistas Alfredo Armenteros (Chocolate) y Art Farmer y los contrabajistas Oscar Pettiford y George Duvivier. Muchos mas detalles pueden encontrarse en la red de redes. Detalles adicionales se pueden encontrar en la red de redes.
En el año 2008 fue nombrado junto a Quincy Jones y otros cuatro músicos Maestro del Jazz del 2008 por el National Endowment for the Arts (NEA).
Recibió junto a los músicos Beth Carvalho, Charly García, Tania Libertad, Marco Antonio Muñiz y Juan Romero el Premio a la Excelencia Musical 2009 que otorga la Academia Latina de la Grabación a "artistas que han realizado contribuciones creativas de excepcional importancia en el campo de la grabación durante sus carreras".
Nuestro fraterno Pedro de la Hoz recomendó, tras la muerte del legendario percusionista: “Los músicos cubanos de hoy tendrían que escucharlo, estudiar sus grabaciones y confrontar sus metas con las suyas. Los historiadores de la música y los críticos deberían escudriñar su legado y situarlo en el lugar que merece”.
Añadió con acierto que “Si jerarquizamos a Chano Pozo y Mongo Santamaría, a Tata Guines y Miguel Angá, a Cándido le corresponde compartir alturas y hasta un poco más por su talante precursor, pues si aquellos consiguieron dignificar el protagonismo de la percusión cubana en los géneros populares de la Isla y determinar su incidencia en el jazz, se debe, en buena medida, por lo que hizo Cándido durante tantísimos años”.
Entre tantos momentos cumbres cita su colaboración con Tito Puente, quien armó una banda a disposición del conguero cubano. El propio boricua le dio pie desde las pailas a Cándido para que este desplegara su imaginación en Here comes Candi, Take more Candi, Candido guajira y Ti-chi-can, aunque las tumbadoras también arropan con originalidad inusitada estándares como Shadow of your smiles, de Johnny Mandel, y redimensionan el danzón Almendra, de Abelardo Valdés.
Aportó además que “Cuando en el cruce de uno a otro siglo el sello Chesky se propuso resumir las carreras de los más importantes congueros legendarios aún en activo, reunieron a Cándido con su compatriota Carlos Patato Valdés y el puertorriqueño Giovanni Hidalgo en dos entregas sin desperdicio alguno: The Conga Kings y Jazz Descargas.
Cita a Tony Bennett cuando expresó No había conguero más seguro que él, ninguno más listo para hacerlo todo fácil. Fuimos grandes amigos.
Camero, según su colega Bobby Sanabria, fue la última conexión viva con un momento alquímico de la década de 1940 que dio origen a todo un género musical: el jazz latino”.
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