D'Cuba Jazz
Viernes, 27 de Agosto, 2021
Los hermanos cubanos asombraron al Bilbaína Jazz Club con su difícil
repertorio de ritmos santiagueros influidos por los esclavos
llevados desde Haití
Se rozó el lleno con más de 150 espectadores el sábado en el
Conservatorio Sarriko,*en el décimo concierto de los once otoñales que
componen el programa del trigésimo curso del Bilbaína Jazz Club*, el
cual pronto anunciará su próxima tanda. El bolo sabatino lo
protagonizaron dos hermanos afrocubanos, los Vistel Brothers, Jorge a la
trompeta y Maikel al tenor, dos tipos muy cool y vestidos con pantalones
pitillos, calzado urbano moderno, chupa de cuero curri, sombrero… Una
elegancia inusual entre los músicos de jazz español, pero claro, son
cubanos.
También cubano era el contrabajista, Reinier Elizarle, alias El Negrón,
que salió con corbata, y a la batería se sentó el toledano paliducho
Rodrigo Ballesteros, *un profesional con pinta de enclenque pero con
brazos de acero, y es que cómo baqueteó los parches*, con frondosidad
selvática, igualándose a los tres caribeños. En uno de sus parlamentos,
Maikel, el tenorista de cráneo rapado, informó que en el lobby tenían
discos para vender de todos ellos, excepto de Rodrigo, *«que como es el
más joven de la banda todavía no tiene disco»*. ¡Vaya carcajada se elevó
sobre la grada!
En 77 minutos sonaron 6 piezas, las cuatro originales compuestas durante
la pandemia. Los Vistel *se mostraron muy contentos porque como quien
dice llevaban desde marzo sin tocar*, agradecieron la oportunidad a
Gorka y Tato (los máximos responsables del Bilbaína Jazz Club), y
explicaron que como nativos de la zona de Santiago de Cuba su influencia
tiene influencia de los esclavos llegados de Haití. No en vano, los dos
primeros temas parecieron la banda sonora de un combate: el primero
(titulado `Balo`, `Twoubadou` o algo así) de sendos púgiles agotados en
los últimos asaltos, y el segundo, `Fiesta en el batey`, de gladiadores.
Y sobre el ritmo esforzado, *tesonero de El Negrón y de un Ballesteros
que no perdía comba, los Vistel Brothers en el primero irradiaron una
locura contenida y en el segundo, el culmen del encuentro, sonaron
intelectuales, peliculeros, absorbentes, inquietantes…*
A la tercera se tranquilizaron boleristas con el `Quizás, quizás,
quizás` de Osvaldo Farrés, pero volvieron por las andadas en el exótico
y misterioso `Congo y carabalí` («un dicho de Cuba que afirma que todos
tenemos una parte africana», explicó el trompetista Jorge antes de la
introducción baterista de un Ballesteros que reivindicó su plaza en las
alturas). Se despidieron en falso con `Libre`, una suerte de rumba
abstracta compuesta por Maikel durante el confinamiento más duro,
*«cuando en casa yo andaba con el patinete eléctrico y pedía prestado el
perro a mis amigos»*, y para el bis regresaron con las melodías
norteamericanas del standard `Remember`, compuesto por Irving Berlin
allá por 1925 y con la trompeta de Jorge aportando pinceladas muy Costa
Oeste.
El portavoz Maikel anunció que esperan grabar pronto el repertorio de
este estupendo bolo. Y zanjó:*«Hoy hemos tocado estas canciones por
primera vez, por eso ha habido esos desastrillos por ahí, pero no hay
nada que no se pueda arreglar con energía»*. Y tanto, aunque
reconozcamos que no percibimos ninguna estridencia.
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NOTICIAS
Vistel Brothers, de congo y de carabalí

Por: ÓSCAR CUBILLO
Fecha: 2020.12.21
Fuente: www.elcorreo.com
Los hermanos cubanos asombraron al Bilbaína Jazz Club con su difícil
repertorio de ritmos santiagueros influidos por los esclavos
llevados desde Haití
Se rozó el lleno con más de 150 espectadores el sábado en el
Conservatorio Sarriko,*en el décimo concierto de los once otoñales que
componen el programa del trigésimo curso del Bilbaína Jazz Club*, el
cual pronto anunciará su próxima tanda. El bolo sabatino lo
protagonizaron dos hermanos afrocubanos, los Vistel Brothers, Jorge a la
trompeta y Maikel al tenor, dos tipos muy cool y vestidos con pantalones
pitillos, calzado urbano moderno, chupa de cuero curri, sombrero… Una
elegancia inusual entre los músicos de jazz español, pero claro, son
cubanos.
También cubano era el contrabajista, Reinier Elizarle, alias El Negrón,
que salió con corbata, y a la batería se sentó el toledano paliducho
Rodrigo Ballesteros, *un profesional con pinta de enclenque pero con
brazos de acero, y es que cómo baqueteó los parches*, con frondosidad
selvática, igualándose a los tres caribeños. En uno de sus parlamentos,
Maikel, el tenorista de cráneo rapado, informó que en el lobby tenían
discos para vender de todos ellos, excepto de Rodrigo, *«que como es el
más joven de la banda todavía no tiene disco»*. ¡Vaya carcajada se elevó
sobre la grada!
En 77 minutos sonaron 6 piezas, las cuatro originales compuestas durante
la pandemia. Los Vistel *se mostraron muy contentos porque como quien
dice llevaban desde marzo sin tocar*, agradecieron la oportunidad a
Gorka y Tato (los máximos responsables del Bilbaína Jazz Club), y
explicaron que como nativos de la zona de Santiago de Cuba su influencia
tiene influencia de los esclavos llegados de Haití. No en vano, los dos
primeros temas parecieron la banda sonora de un combate: el primero
(titulado `Balo`, `Twoubadou` o algo así) de sendos púgiles agotados en
los últimos asaltos, y el segundo, `Fiesta en el batey`, de gladiadores.
Y sobre el ritmo esforzado, *tesonero de El Negrón y de un Ballesteros
que no perdía comba, los Vistel Brothers en el primero irradiaron una
locura contenida y en el segundo, el culmen del encuentro, sonaron
intelectuales, peliculeros, absorbentes, inquietantes…*
A la tercera se tranquilizaron boleristas con el `Quizás, quizás,
quizás` de Osvaldo Farrés, pero volvieron por las andadas en el exótico
y misterioso `Congo y carabalí` («un dicho de Cuba que afirma que todos
tenemos una parte africana», explicó el trompetista Jorge antes de la
introducción baterista de un Ballesteros que reivindicó su plaza en las
alturas). Se despidieron en falso con `Libre`, una suerte de rumba
abstracta compuesta por Maikel durante el confinamiento más duro,
*«cuando en casa yo andaba con el patinete eléctrico y pedía prestado el
perro a mis amigos»*, y para el bis regresaron con las melodías
norteamericanas del standard `Remember`, compuesto por Irving Berlin
allá por 1925 y con la trompeta de Jorge aportando pinceladas muy Costa
Oeste.
El portavoz Maikel anunció que esperan grabar pronto el repertorio de
este estupendo bolo. Y zanjó:*«Hoy hemos tocado estas canciones por
primera vez, por eso ha habido esos desastrillos por ahí, pero no hay
nada que no se pueda arreglar con energía»*. Y tanto, aunque
reconozcamos que no percibimos ninguna estridencia.
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