D'Cuba Jazz
Sábado, 28 de Agosto, 2021
músicos negros de Washington entre 1915 y 1920. En 1917 abrió un cabaret
con el nombre de Capital City Clef Club.
Un músico a quien contrataba con asiduidad era a Duke Ellington, bien
como pianista o junto al primer grupo que había formado y que atendía al
nombre de The Duke’s Serenaders. Esta pequeña banda estaba compuesta por
Duke, el baterista Sonny Greer y el banjoista Sterling Conaway. Algunas
veces se les unía la cantante Bertha Ricks. The Duke’s Serenaders
estaban muy bien considerados en Washington donde, aparte de en clubs y
cabarets, actuaban en fiestas privadas y en embajadas, tanto ante
audiencias blancas como negras, lo que no era nada habitual en aquellos
años.
Aunque al Duque le sonreía la fama en la capital de los EE.UU. su mente
estaba puesta en Harlem. Nueva York era la ciudad donde él quería
desarrollar su carrera y triunfar.
A la orquesta del clarinetista y compositor Wilbur Sweatman le quedaban
pocas fechas para terminar el contrato que le unía con el Howard Theatre
de Washington. Su siguiente parada era Nueva York y Sonny Greer, Duke
Ellington y el saxofonista Otto Hardwick (que en ese momento era un
miembro de The Duke’s Serenaders) marcharon con ellos.
La banda de Sweatman estaba contratada en Nueva York para actuar en el
Teatro Lafayette de Harlem. Una vez que cumplió con sus obligaciones
contractuales continuaron con su gira por diferentes capitales del país.
Duke Ellington, Sonny Greer y Otto Hardwick se quedaron en Nueva York.
La estancia de los tres músicos en la ciudad que nunca duerme se
convirtió en un fracaso total. Subsistir solo con la música en una
ciudad como Nueva York era un tarea dura y difícil y ninguno de los tres
estaba preparado. Con las orejas gachas volvieron a Washington.
Una vez en la capital el trío se unió a la banda Elmer Snowden’s
Washington Black Sox Orchestra dirigida por el banjoista Elmer Snowden.
En septiembre de 1923 la orquesta partió a Nueva York para actuar en el
Hollywood Club de Manhattan. A los cinco meses y por desavenencias entre
los músicos Elmer Snowden abandonó la formación. Duke Ellington se
convirtió en el nuevo líder y la orquesta pasó a llamarse The
Washingtonians. Continuaron ofreciendo su música en el club hasta enero
de 1925 que cerró por reformas.
De los músicos que heredó Duke Ellington se encontraba el trompetista
Bubber Miley que va a tener un papel fundamental en el nuevo universo
sonoro que Ellington explorará en los próximos diez años.
Se atribute al trompetista Bubber Miley ser el primero que utilizó la
ventosa de goma de un desatascador a modo de sordina para su
instrumento. Él cuenta que estando en una tienda de “todo a cien”
buscando un artilugio que le sirviera para sus propósitos se fijó en el
desatascador de goma y se puso a practicar con él para regocijo de sus
compañeros. Miley logró sacar a su instrumento un sonido sucio, rasposo
y gutural al que en jazz se le llama “growl”. Su utilización consigue
que los bronces de la orquesta se queden más roncos y agresivos
pretendiendo parecerse a una voz humana rota o quizás, en algunos
momentos, tratando de evocar el grito o quejido de los animales de una
jungla.
El origen del “growl” habría que buscarlo en tempranos cantantes de
blues y de espirituales y está presente en vocalistas como Bessie Smith
o en instrumentistas como Sidney Bechet y King Oliver. La técnica del
“growl” se fue perdiendo progresivamente con la llegada de la Época del
Swing y quedó totalmente olvidada con el advenimiento del be bop. Sin
embargo, recobró fuerza con músicos como John Coltrane (en sus últimos
años) o con la llegada del Free Jazz, sin olvidarnos del “Miles Eléctrico”.
El mejor ejemplo de la utilización del “growl” en la orquesta de Duke
Ellington nos lo muestra el propio Bubber Miley en el tema “East St.
Louis Toodle Oo”, compuesta por Ellington y Miley. La versión que os
propongo se grabó el 22 de marzo de 1927 por Duke Ellington & His
Washingtonians. Este tema se convirtió en la sintonía de presentación de
la banda durante quince años.
Voy a hacer un paréntesis ya que no me resisto a comentaros una pequeña
historia de “East St. Louis Toodle Oo”. (Creo que la expresión inglesa
“Toodle-Oo” significa “goodbye”, en un arcaico lenguaje coloquial).
La organización conocida como “The Undergroud Railroad” creó una tela de
araña de senderos a través de bosques y campos, pasos fronterizos,
barcos y lanchas, trenes y vagones que sirvieron para que los esclavos
del sur alcanzasen la libertad en los estados no esclavistas del norte,
y esa tela de araña la tejieron abolicionistas norteamericanos de todas
las creencias y colores. Sus comienzos se remontan al año 1780 y su
disolución fue en el año 1865. Los historiadores estiman que en ese
período de tiempo cerca de 60.000 esclavos alcanzaron la libertad.
En el año 1818 el estado de Illinois abolió la esclavitud teniendo como
vecinos a los estados de Kentucky, Tennessee, Arkansas y Missouri, todos
ellos pro-esclavistas. Ni que decir tiene que Illinois se convirtió en
uno de los territorios preferidos por “The Underground Railroad” para
llevar allí a esclavos provenientes de los estados esclavistas
limítrofes. En Illnois la organización creó varias “estaciones de final
de trayecto” en varias de sus ciudades como, Belleville, Sparta,
Chester, Alton y, sobre todo, Illinoistown. Pues bien, la ciudad de
Illinoistown después de la Guerra Civil cambió su nombre por el de East
St. Louis y con él continua.
Es bien sabido que Duke Ellington compuso muchas de sus melodías con el
propósito de “contar” a través de ellas la historia de su pueblo, de los
afroamericanos en los USA.
Ellington compuso “East St. Louis Toodle-Oo” en el año 1926. ¿Eligió el
nombre de esa ciudad para rendirle un homenaje a la organización “The
Undergroud Railroad”?
La remodelación del Hollywood Club terminó en unos meses y sus dueños
aprovecharon para cambiarle el nombre por el de Kentucky Club.
Contrataron nuevamente a la banda de Ellington que se convirtió en Duke
Ellington and His Kentucky Club Orchestra y permaneció sobre sus
escenarios ofreciendo su música hasta 1927.
En el año 1923 el mafioso de Chicago, Owney Madden abrió las puertas del
Cotton Club que en muy poco tiempo se convirtió en el preferido por la
alta sociedad neoyorquina. Lady Mountbaten lo bautizó como “El
Aristócrata de Harlem”.
Para empezar su andadura el club contó con el productor Lew Leslie y el
compositor Jimmy McHugh. La banda contratada fue The Missourians de
Chicago dirigidos por Andy Preer que, una vez en Harlem, se convirtió en
Andy Preer’s Cotton Club Syncopators.
En el año 1927 falleció Andy Peer y los responsables del club empezaron
a buscar una nueva banda. La primera opción recayó sobre King Oliver y
sus Dixie Syncopators, pero este veterano músico, que en esos momentos
estaba actuando en Chicago, declinó la oferta. Fue en ese momento cuando
el compositor Jimmy McHugh, veterano y respetado miembro del club, entró
en escena aduciendo que él conocía a una banda que había visto en el
Kentucky Club en Times Square y que bien podría convertirse en la
solución perfecta para sus intereses musicales.
El mayor problema para la incorporación de la banda de Ellington al club
residía en que esta no era de Chicago y el sindicato (de la mafia) no
estaba por la labor de romper esa tradición que consistía en contratar
para cualquier puesto a gente de esa ciudad, ya que hasta ese momento
les había funcionado de maravilla.
Jimmy McHugh persistió en su apuesta y consiguió convencer a Harry
Block, responsable del sindicato, para que diera el permiso necesario
para realizar una prueba de audición a la banda de Ellington. Se dio la
circunstancia de que en el momento en que estaba presentando su música
en el club, Harry Block entró en el local y tuvo la oportunidad de
escucharla, le gustó cómo sonaba y fue contratada de inmediato. Duke nos
relata en su autobiografía Music is my Mistress lo siguiente: “Mi
contratación en el Cotton Club es el clásico ejemplo de estar en el
sitio adecuado en el momento preciso haciendo lo que debes delante de la
gente apropiada”.
A partir de aquí tanto la figura de Duke Ellington como el prestigio del
Cotton Club subieron como la espuma y ambos deben darse las gracias
recíprocamente.
El 4 de diciembre de 1927 fue el estreno de la nueva “parade” del Cotton
Club que llevaba el nombre de “Rhythmania”. Sus protagonistas fueron
Duke Ellington y su orquesta y la cantante Adelaide Hall.
Durante los cuatro años que permaneció la orquesta de Duke Ellington en
el Cotton Club, aparte de acompañar a los vocalistas y a los bailarines
con las canciones que escribían los compositores expresamente para cada
“parade”, tuvo total libertad para presentar sus propias composiciones
donde los efectos expresionistas del “growl”, los “wa wa”, los “tom tom”
las recubrían de una coloratura primitiva cercana a los tempranos blues
del Delta del Misisipi.
Además, durante ese período de tiempo la radio CBS emitió un buen número
de programas en directo desde el Cotton Club para una audiencia que
abarcaba todo el país. En ellos sonaron canciones como “Black and Tan
Fantasy <https://www.youtube.com/watch?v=U5065JmEDCQ>”, “The Mooche”,
“Mood Indigo” o “Creole Love Call” que recreaban la atmósfera que rodeaba a
la música que el Duque estaba experimentando en aquellos momentos.
El baterista de la banda Sonny Greer rememoró en su día una visita que
hicieron al Cotton Club el compositor George Gershwin junto al director
de banda Paul Whiteman. Estuvieron un buen rato tratando de encontrar la
expresión que definiera mejor a la música que surgía de los instrumentos
de la orquesta de Ellington y fue al final Gershwin el que dijo: “Yo sé
lo que es, es música de la jungla (jungle music)”.
Duke Ellington nunca nombró de esta manera a su música, pero la
expresión de Gershwin caló entre los críticos, musicólogos y gente del
entramado musical y hoy en día, en los estudios que se realizan sobre la
inmensa obra de Duke Ellington, al período comprendido entre 1924 y
1939 se le suele clasificar como “jungle music” o en su defecto “jungle
style”.
De las composiciones que he nombrado anteriormente en la titulada
“Creole call love”, Duke Ellington nos propone una estética musical
curiosa, hace que la cantante Adelaide Hall imite con su voz el “growl”
propio de la trompeta de Bubber Miley. Esta vez es la voz humana la que
trata de emular los sonidos de un instrumento musical y no al revés,
como había ocurrido hasta ese momento. La grabación se realizó el 26 de
octubre de 1927 en Camden, New Jersey.
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DE IINTERES : Duke Ellington: La Música de la Jungla
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DE IINTERES : Duke Ellington: La Música de la Jungla

Fecha: 2020.08.30
Fuente: Los latidos del Jazz
músicos negros de Washington entre 1915 y 1920. En 1917 abrió un cabaret
con el nombre de Capital City Clef Club.
Un músico a quien contrataba con asiduidad era a Duke Ellington, bien
como pianista o junto al primer grupo que había formado y que atendía al
nombre de The Duke’s Serenaders. Esta pequeña banda estaba compuesta por
Duke, el baterista Sonny Greer y el banjoista Sterling Conaway. Algunas
veces se les unía la cantante Bertha Ricks. The Duke’s Serenaders
estaban muy bien considerados en Washington donde, aparte de en clubs y
cabarets, actuaban en fiestas privadas y en embajadas, tanto ante
audiencias blancas como negras, lo que no era nada habitual en aquellos
años.
Aunque al Duque le sonreía la fama en la capital de los EE.UU. su mente
estaba puesta en Harlem. Nueva York era la ciudad donde él quería
desarrollar su carrera y triunfar.
A la orquesta del clarinetista y compositor Wilbur Sweatman le quedaban
pocas fechas para terminar el contrato que le unía con el Howard Theatre
de Washington. Su siguiente parada era Nueva York y Sonny Greer, Duke
Ellington y el saxofonista Otto Hardwick (que en ese momento era un
miembro de The Duke’s Serenaders) marcharon con ellos.
La banda de Sweatman estaba contratada en Nueva York para actuar en el
Teatro Lafayette de Harlem. Una vez que cumplió con sus obligaciones
contractuales continuaron con su gira por diferentes capitales del país.
Duke Ellington, Sonny Greer y Otto Hardwick se quedaron en Nueva York.
La estancia de los tres músicos en la ciudad que nunca duerme se
convirtió en un fracaso total. Subsistir solo con la música en una
ciudad como Nueva York era un tarea dura y difícil y ninguno de los tres
estaba preparado. Con las orejas gachas volvieron a Washington.
Una vez en la capital el trío se unió a la banda Elmer Snowden’s
Washington Black Sox Orchestra dirigida por el banjoista Elmer Snowden.
En septiembre de 1923 la orquesta partió a Nueva York para actuar en el
Hollywood Club de Manhattan. A los cinco meses y por desavenencias entre
los músicos Elmer Snowden abandonó la formación. Duke Ellington se
convirtió en el nuevo líder y la orquesta pasó a llamarse The
Washingtonians. Continuaron ofreciendo su música en el club hasta enero
de 1925 que cerró por reformas.
De los músicos que heredó Duke Ellington se encontraba el trompetista
Bubber Miley que va a tener un papel fundamental en el nuevo universo
sonoro que Ellington explorará en los próximos diez años.
Se atribute al trompetista Bubber Miley ser el primero que utilizó la
ventosa de goma de un desatascador a modo de sordina para su
instrumento. Él cuenta que estando en una tienda de “todo a cien”
buscando un artilugio que le sirviera para sus propósitos se fijó en el
desatascador de goma y se puso a practicar con él para regocijo de sus
compañeros. Miley logró sacar a su instrumento un sonido sucio, rasposo
y gutural al que en jazz se le llama “growl”. Su utilización consigue
que los bronces de la orquesta se queden más roncos y agresivos
pretendiendo parecerse a una voz humana rota o quizás, en algunos
momentos, tratando de evocar el grito o quejido de los animales de una
jungla.
El origen del “growl” habría que buscarlo en tempranos cantantes de
blues y de espirituales y está presente en vocalistas como Bessie Smith
o en instrumentistas como Sidney Bechet y King Oliver. La técnica del
“growl” se fue perdiendo progresivamente con la llegada de la Época del
Swing y quedó totalmente olvidada con el advenimiento del be bop. Sin
embargo, recobró fuerza con músicos como John Coltrane (en sus últimos
años) o con la llegada del Free Jazz, sin olvidarnos del “Miles Eléctrico”.
El mejor ejemplo de la utilización del “growl” en la orquesta de Duke
Ellington nos lo muestra el propio Bubber Miley en el tema “East St.
Louis Toodle Oo”, compuesta por Ellington y Miley. La versión que os
propongo se grabó el 22 de marzo de 1927 por Duke Ellington & His
Washingtonians. Este tema se convirtió en la sintonía de presentación de
la banda durante quince años.
Voy a hacer un paréntesis ya que no me resisto a comentaros una pequeña
historia de “East St. Louis Toodle Oo”. (Creo que la expresión inglesa
“Toodle-Oo” significa “goodbye”, en un arcaico lenguaje coloquial).
La organización conocida como “The Undergroud Railroad” creó una tela de
araña de senderos a través de bosques y campos, pasos fronterizos,
barcos y lanchas, trenes y vagones que sirvieron para que los esclavos
del sur alcanzasen la libertad en los estados no esclavistas del norte,
y esa tela de araña la tejieron abolicionistas norteamericanos de todas
las creencias y colores. Sus comienzos se remontan al año 1780 y su
disolución fue en el año 1865. Los historiadores estiman que en ese
período de tiempo cerca de 60.000 esclavos alcanzaron la libertad.
En el año 1818 el estado de Illinois abolió la esclavitud teniendo como
vecinos a los estados de Kentucky, Tennessee, Arkansas y Missouri, todos
ellos pro-esclavistas. Ni que decir tiene que Illinois se convirtió en
uno de los territorios preferidos por “The Underground Railroad” para
llevar allí a esclavos provenientes de los estados esclavistas
limítrofes. En Illnois la organización creó varias “estaciones de final
de trayecto” en varias de sus ciudades como, Belleville, Sparta,
Chester, Alton y, sobre todo, Illinoistown. Pues bien, la ciudad de
Illinoistown después de la Guerra Civil cambió su nombre por el de East
St. Louis y con él continua.
Es bien sabido que Duke Ellington compuso muchas de sus melodías con el
propósito de “contar” a través de ellas la historia de su pueblo, de los
afroamericanos en los USA.
Ellington compuso “East St. Louis Toodle-Oo” en el año 1926. ¿Eligió el
nombre de esa ciudad para rendirle un homenaje a la organización “The
Undergroud Railroad”?
La remodelación del Hollywood Club terminó en unos meses y sus dueños
aprovecharon para cambiarle el nombre por el de Kentucky Club.
Contrataron nuevamente a la banda de Ellington que se convirtió en Duke
Ellington and His Kentucky Club Orchestra y permaneció sobre sus
escenarios ofreciendo su música hasta 1927.
En el año 1923 el mafioso de Chicago, Owney Madden abrió las puertas del
Cotton Club que en muy poco tiempo se convirtió en el preferido por la
alta sociedad neoyorquina. Lady Mountbaten lo bautizó como “El
Aristócrata de Harlem”.
Para empezar su andadura el club contó con el productor Lew Leslie y el
compositor Jimmy McHugh. La banda contratada fue The Missourians de
Chicago dirigidos por Andy Preer que, una vez en Harlem, se convirtió en
Andy Preer’s Cotton Club Syncopators.
En el año 1927 falleció Andy Peer y los responsables del club empezaron
a buscar una nueva banda. La primera opción recayó sobre King Oliver y
sus Dixie Syncopators, pero este veterano músico, que en esos momentos
estaba actuando en Chicago, declinó la oferta. Fue en ese momento cuando
el compositor Jimmy McHugh, veterano y respetado miembro del club, entró
en escena aduciendo que él conocía a una banda que había visto en el
Kentucky Club en Times Square y que bien podría convertirse en la
solución perfecta para sus intereses musicales.
El mayor problema para la incorporación de la banda de Ellington al club
residía en que esta no era de Chicago y el sindicato (de la mafia) no
estaba por la labor de romper esa tradición que consistía en contratar
para cualquier puesto a gente de esa ciudad, ya que hasta ese momento
les había funcionado de maravilla.
Jimmy McHugh persistió en su apuesta y consiguió convencer a Harry
Block, responsable del sindicato, para que diera el permiso necesario
para realizar una prueba de audición a la banda de Ellington. Se dio la
circunstancia de que en el momento en que estaba presentando su música
en el club, Harry Block entró en el local y tuvo la oportunidad de
escucharla, le gustó cómo sonaba y fue contratada de inmediato. Duke nos
relata en su autobiografía Music is my Mistress lo siguiente: “Mi
contratación en el Cotton Club es el clásico ejemplo de estar en el
sitio adecuado en el momento preciso haciendo lo que debes delante de la
gente apropiada”.
A partir de aquí tanto la figura de Duke Ellington como el prestigio del
Cotton Club subieron como la espuma y ambos deben darse las gracias
recíprocamente.
El 4 de diciembre de 1927 fue el estreno de la nueva “parade” del Cotton
Club que llevaba el nombre de “Rhythmania”. Sus protagonistas fueron
Duke Ellington y su orquesta y la cantante Adelaide Hall.
Durante los cuatro años que permaneció la orquesta de Duke Ellington en
el Cotton Club, aparte de acompañar a los vocalistas y a los bailarines
con las canciones que escribían los compositores expresamente para cada
“parade”, tuvo total libertad para presentar sus propias composiciones
donde los efectos expresionistas del “growl”, los “wa wa”, los “tom tom”
las recubrían de una coloratura primitiva cercana a los tempranos blues
del Delta del Misisipi.
Además, durante ese período de tiempo la radio CBS emitió un buen número
de programas en directo desde el Cotton Club para una audiencia que
abarcaba todo el país. En ellos sonaron canciones como “Black and Tan
Fantasy <https://www.youtube.com/watch?v=U5065JmEDCQ>”, “The Mooche”,
“Mood Indigo” o “Creole Love Call” que recreaban la atmósfera que rodeaba a
la música que el Duque estaba experimentando en aquellos momentos.
El baterista de la banda Sonny Greer rememoró en su día una visita que
hicieron al Cotton Club el compositor George Gershwin junto al director
de banda Paul Whiteman. Estuvieron un buen rato tratando de encontrar la
expresión que definiera mejor a la música que surgía de los instrumentos
de la orquesta de Ellington y fue al final Gershwin el que dijo: “Yo sé
lo que es, es música de la jungla (jungle music)”.
Duke Ellington nunca nombró de esta manera a su música, pero la
expresión de Gershwin caló entre los críticos, musicólogos y gente del
entramado musical y hoy en día, en los estudios que se realizan sobre la
inmensa obra de Duke Ellington, al período comprendido entre 1924 y
1939 se le suele clasificar como “jungle music” o en su defecto “jungle
style”.
De las composiciones que he nombrado anteriormente en la titulada
“Creole call love”, Duke Ellington nos propone una estética musical
curiosa, hace que la cantante Adelaide Hall imite con su voz el “growl”
propio de la trompeta de Bubber Miley. Esta vez es la voz humana la que
trata de emular los sonidos de un instrumento musical y no al revés,
como había ocurrido hasta ese momento. La grabación se realizó el 26 de
octubre de 1927 en Camden, New Jersey.
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