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DE INTERES: Race Records: Crazy Blues (Mamie Smith)

Fecha: 2020.08.30
Fuente: Los latidos del Jazz

Perry Bradford (1895-1970) fue un pianista, cantante, compositor y
productor afroamericano. De todas estas actividades las que nos interesa
resaltar para este artículo son las dos últimas. Bradford solía argüir:
“Catorce millones de negros comprarían discos si las canciones
estuvieran compuestas y grabadas por uno de ellos”. Su principal
cometido consistía en convencer a las más importantes discográficas de
que lo que decía era verdad. Lo intentó con las dos que lideraban el
mercado, Victor y Columbia y estas no consideraron creíble el proyecto.
Sin embargo, un pequeño sello llamado Okeh le propuso a Bradford grabar
dos canciones compuestas por él, pero con la condición de que las
cantara Sophie Tucker.

Sophie Tucker (1886-1966) aunque nació en Rusia, a los tres meses ya
estaba en los USA. Ella fue la reina, casi indiscutible, de la industria
del entretenimiento del primer tercio del siglo pasado. Empezó como
muchas artistas pintándose su blanca cara de negro para actuar en los
“minstrels” (teatros ambulantes) y figuraba en los carteles como una
“mammi” gritona, pero refinada. Sophie Tucker bordaba su papel de “negra
culona” (poseía una voz más propia de una cantante negra que de una
blanca) al punto de que muchas veces al finalizar su número se quitaba
uno de sus guantes blancos y con esta acción mostraba que ella era
blanca, dejando totalmente aturdido al público asistente. A partir del
año 1911, Sophie dejó de embadurnarse la cara de negro y se convirtió en
una de las artistas más famosas del vodevil. A cualquier compositor le
tocaba el premio gordo si ella accedía a interpretar y/o a grabar una de
sus canciones.

Perry Bradford no tuvo más remedio que aceptar las condiciones de la
discográfica y preparó una sesión de estudio con Sophie Tucker de
vocalista con la intención de grabar dos de sus composiciones “That
thing called love” <https://www.youtube.com/watch?v=UB-7TFdHRkA> y “You
can’t keep a good man down”. Cuando faltaba un par de días para la
sesión, la cantante comunicó a la discográfica su absoluta imposibilidad
de acudir al estudio para realizar las grabaciones en la fecha acordada.
Los motivos no están claros. Hay quien opina que se encontraba enferma
mientras que otra posibilidad pudiera haber sido que tenía vetado por
motivos contractuales trabajar para la discográfica Okeh.
Ante este imponderable y con las horas de estudio contratadas Bradford
propuso a los responsables del sello a la cantante afroamericana Mamie
Smith en sustitución de Tucker.

Mamie Smith (1883-1946) era toda una veterana del mundo del
entretenimiento en el que llevaba alrededor de veinticinco años. Había
nacido en Cincinnatti, Ohio, y con diez años ya era una de las
componentes de un grupo de baile llamado “Four Dancing Mitchells”. De
adolescente se unió al grupo de vodevil “The Smart Set” como bailarina.
Acabó instalándose en Harlem donde actuando en sus numerosos clubes
realizó una exitosa transición de bailarina a cantante.
Perry Bradford montó un musical en 1918 titulado “Maid in Harlem” que se
representó en el Lincoln Theatre de Harlem y contrató a Mamie Smith como
una de las protagonistas del espectáculo, por tanto, conocía la valía de
la artista.
A la vista de este curriculum Fred Hager, director de Okeh Records,
aceptó que la cantante afroamericana grabara las canciones de Bradford
antes mencionadas, cosa que hizo el 14 de febrero de 1920. El 78 rpm
salió al mercado y pasados unos meses el sello Okeh consideró que había
alcanzado una cifra de ventas lo suficientemente importante como para
proponer a Mamie Smith y a Perry Bradford que grabaran un nuevo disco.
Bradford consideró que la cara A del mismo podría ser una canción que
Mamie Smith ya cantaba en el musical “Maid in Harlem” bajo el título de
“Harlem Blues” aunque lo cambió por el de “Crazy Blues” debido a un
posible problema con el copyright. La cara B fue para el tema “It’s
right here for you”. La sesión de grabación fue el 20 de agosto 1920.

Esta sesión está rodeada de un cierto misterio ya que el pianista que
tocó en la misma, Willie “The Lion” Smith, comentó que la melodía de
“Crazy Blues” era una copia de una vieja y obscena canción que se hizo
famosa en los burdeles de principio del siglo XX con el título de “Baby
get that towell wet”. Historias como esta, que se remontan a melodías
que se interpretaban a finales del siglo XIX principios del XX, existen
a cientos sobre todo si fueron compuestas por afroamericanos ya que
estos en su mayoría no se ocupaban de registrarlas, lo que dificulta en
grado sumo o hace imposible que los estudiosos consigan averiguar las
verdaderas autorías de las mismas.

El disco de 78 rpm conteniendo “Crazy Blues” llegó a las tiendas y en un
par de semanas vendió en Harlem más de 78.000 copias alcanzando la cifra
del millón al cabo de un año y dentro de la comunidad afroamericana.
Este hecho sin precedentes le dio la razón a Perry Bradford y el sello
Okeh se dio perfecta cuenta de que existía un importante colectivo de
personas que hasta ese momento había sido totalmente invisible para el
departamento de marketing. La compañía creó una subdivisión a la que
llamó “Race Records”. En ella tenía cabida toda la música negra: el
blues, el jazz, los espirituales, el gospel o cualquier tipo de música
popular que fuera interpretada y/o compuesta por músicos negros. Este
hecho también trajo consigo que los caza-talentos del sello salieran en
busca de nuevos valores con los que ir llenando el catálogo de la recién
creada sección de los “Race Records”.
El resto de discográficas, grandes y pequeñas, siguieron el ejemplo de
Okeh y crearon sus correspondientes departamentos dedicados a los
“Discos de Raza”.

Debemos nombrar al sello “Black Swan Records” que fue el único fundado
por afroamericanos.
Tuvo un corto recorrido, de 1921 a 1923, pero consiguió un fondo de
catálogo de ciento cincuenta discos. Entre los músicos que grabaron para
este sello se encuentra gente como Louis Armstrong, Ethel Waters o
Alberta Hunter. También se ocupó de grabar a los afroamericanos que se
dedicaban a la música clásica.

La denominación de “Race Records” en la industria discográfica estuvo
vigente en los años veinte para ir desapareciendo paulatinamente durante
los años cuarenta. Si echamos un vistazo a sus catálogos vemos que un
buen número de los músicos que los conformaron – pertenecientes a
cualquiera de las categorías de la música negra – hoy nos son totalmente
desconocidos, pero en ellos también habitaron los grandes músicos cuyos
nombres figuran en los puestos de honor de la historia de la música
norteamericana de los años veinte y treinta del siglo pasado. El
apartado de jazz fue el que primero se “independizó” de los “Race
Records” ya que la discográfica “Blue Note” se fundó en 1939 con un
extraordinario catálogo, sin etiqueta alguna, de músicos negros.
Igualmente, en 1942 vio la luz el sello Capitol también con una
dedicación importante al mundo del jazz. Y por último voy a nombrar a la
discográfica llamada Verve fundada por Norman Granz en 1956. Norman es
para muchos estudiosos “la persona de más éxito de la historia del
jazz”. Consiguió con acierto promocionar conciertos de bandas
racialmente mixtas para audiencias también racialmente mixtas dando
lugar a lo que se conoce en la historia del jazz como “Jazz At The
Philharmonic”.

La primera canción que os propongo escuchar es “Crazy Blues” por Mamie
Smith and Her Jazz Hounds: Willie “The Lion” Smith, piano; Addington
Major o Johnny Dunn, corneta; Dope Andrews, trombón; Ernest Elliot,
clarinete; Leroy Parker, violín. Grabación: 10 de agosto de 1920.

El siguiente video es una de esas rarezas que te encuentras en Youtube.
Mamie Smith participó en dos cortos y en cuatro largometrajes a lo largo
de su vida. En el año 1939 fue la protagonista de una película titulada
“Paradise in Harlem” en la que canta un par de temas. Uno de ellos se
titula “Lord, I love that man” que no aparece ni siquiera acreditado en
el film. Creo que lo más interesante es ver a Mamie Smith, con sus 56
años, moviéndose en escena

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