D'Cuba Jazz
Sábado, 28 de Agosto, 2021
Las noches del 18 y el 19 de julio recibieron luces infinitas arropadas en palabras, ritmos, sonoridades y sentimientos comunes de hacer justicia al reconocer las contribuciones voluntarias de la Mayor de las Antillas al combate contra la COVID-19 en el mundo. Son explícitas en la
labor de las brigadas Henry Reeve en más de 30 países y al promover la candidatura de este contingente sanitario al Premio Nobel de la Paz.
Fue inédita la iniciativa de la organización sociocultural HotHouse, de Chicago, que desde el inicio tuvo la colaboración del Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, en defensa de una vocación humanitaria, esta ha sido objeto de sanciones por la administración estadounidense que recrudece el bloqueo contra nuestra nación.
Imposible olvidar tantas emociones reunidas en el Concierto y el liderazgo de prestigiosas personalidades del arte, la política, el activismo social en Estados Unidos, Canadá, Europa, y Cuba, durante el abrazo virtual visibilizado en más de 120 páginas enlazadas vía StreamingCuba y el canal *Clave* (transmisión conjunta).
Al repasar el camino preparatorio uno de los productores ejecutivos, Raúl Cuza, reconoció, en exclusiva para *BOHEMIA*, la convicción y el aporte voluntario de un equipo valioso encabezado por Marguerite Horberg, directora ejecutiva del HotHouse; Bill Martínez, abogado, productor musical; y una decena de colaboradores e instituciones.
La distancia geográfica no impidió el aporte de amigos incondicionales, entre ellos la activista Alicia Jrapko, quien junto al fotógrafo estadounidense Bill Hackwell, coordinó en Estados Unidos en 2006 el Comité Internacional por la libertad de los Cinco. Ella comentó a la revista: “Cuba nos guía y su amor a la humanidad nos fortalece. Vivimos en el país que los bloquea, que no da respiro a un pueblo heroico, es una obligación moral, un gran honor y un privilegio participar en este concierto para que muchas personas conozcan la realidad de Cuba. Integro el comité para la nominación de la brigada Henry Reeve al Premio Nobel de la Paz porque Cuba sigue salvando vidas. El bloqueo tiene que romperse, pues es el mayor obstáculo para el desarrollo de ese país”.
Esta idea tuvo repercusiones en testimonios, poemas, canciones, el jazz, el rock, las expresiones folclóricas, populares, sinfónicas…Impresionó la Orbert Davis’ Chicago Jazz Philharmonic al interpretar nuestro Himno Nacional, patentizó la valía de sostenidos intercambios con estudiantes
de conservatorios habaneros y los nexos musicales que datan del siglo pasado.
El ajiaco cubano es una fuente nutricia reconocida por compositores, intérpretes, agrupaciones de diversos formatos, quienes durante las dos noches demostraron sus connotaciones en el panorama artístico contemporáneo. Estremecieron al hablar con el corazón Omara Portuondo,
la orquesta Faílde, el rumbero Osaín del Monte, Barbara Dane y su hijo Pablo Menéndez, el percusionista Pedrito Martínez, la orquesta Aragón, Tom Morello, el actor Danny Glover…
Según dijo el reconocido cineasta Michael Moore, conoció de primera mano, en la propia Cuba (donde filmó un documental dirigido a sus compatriotas estadounidenses), el sistema de salud de la Isla_,_ y agregó: “A pesar de los obstáculos que mi país impone a la vida, al bienestar, a la propia supervivencias de los cubanos, a pesar de todos esos atropellos, ellos exhiben esos logros. Doy las gracias a los médicos, enfermeros y demás trabajadores de la salud de Cuba, quienes se
han desplegado por todo el mundo para ayudar a los necesitados”.
Sin duda, cada gesto revitalizó el sentido de alianzas y alertas indispensables. Así lo manifestó la poeta Nancy Morejón: “La pandemia que azota al mundo hoy, la COVID-19, es un asombro inesperado, macabro. Solo los científicos tenían idea de su naturaleza. Éramos ignorantes,
pero, ahora, conocemos sus estragos; en primer lugar, la muerte. Los médicos cubanos merecen la atención y la gratitud no solo de sus compatriotas sino de aquellos que en diversas latitudes han recibido con nobleza su cuidado, su entrega, para vencer a un mal que no distingue raza, origen, edad o género.
“Pero ha existido una vieja pandemia cuyo proyecto, también, ha sido aniquilar al pueblo y a la isla de Cuba. El implacable bloqueo de Estados Unidos contra nosotros, ahora recrudecido, tiene más de seis décadas de alevosía y mala fe, sin siquiera mirar los daños que procura para la prosperidad económica del pueblo norteamericano. La violencia es la herramienta favorita de su expresión en cualquier plano de la vida. Si ponemos un espejo ante la historia veremos ejemplos inimaginables. Ambas pandemias deben cesar, deben ser extirpadas del lenguaje civilizado de este planeta”.
Por doquier la solidaridad continuará germinando, es una semilla que necesita de la fuerza y del espíritu combativo de todas las personas justas del mundo.
La solidaridad en un solo corazón.
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CONCIERTO POR CUBA La solidaridad en un solo corazón

Por: SAHILY TABARES
Fecha: 2020.07.28
Fuente: Bohemia
Las noches del 18 y el 19 de julio recibieron luces infinitas arropadas en palabras, ritmos, sonoridades y sentimientos comunes de hacer justicia al reconocer las contribuciones voluntarias de la Mayor de las Antillas al combate contra la COVID-19 en el mundo. Son explícitas en la
labor de las brigadas Henry Reeve en más de 30 países y al promover la candidatura de este contingente sanitario al Premio Nobel de la Paz.
Fue inédita la iniciativa de la organización sociocultural HotHouse, de Chicago, que desde el inicio tuvo la colaboración del Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, en defensa de una vocación humanitaria, esta ha sido objeto de sanciones por la administración estadounidense que recrudece el bloqueo contra nuestra nación.
Imposible olvidar tantas emociones reunidas en el Concierto y el liderazgo de prestigiosas personalidades del arte, la política, el activismo social en Estados Unidos, Canadá, Europa, y Cuba, durante el abrazo virtual visibilizado en más de 120 páginas enlazadas vía StreamingCuba y el canal *Clave* (transmisión conjunta).
Al repasar el camino preparatorio uno de los productores ejecutivos, Raúl Cuza, reconoció, en exclusiva para *BOHEMIA*, la convicción y el aporte voluntario de un equipo valioso encabezado por Marguerite Horberg, directora ejecutiva del HotHouse; Bill Martínez, abogado, productor musical; y una decena de colaboradores e instituciones.
La distancia geográfica no impidió el aporte de amigos incondicionales, entre ellos la activista Alicia Jrapko, quien junto al fotógrafo estadounidense Bill Hackwell, coordinó en Estados Unidos en 2006 el Comité Internacional por la libertad de los Cinco. Ella comentó a la revista: “Cuba nos guía y su amor a la humanidad nos fortalece. Vivimos en el país que los bloquea, que no da respiro a un pueblo heroico, es una obligación moral, un gran honor y un privilegio participar en este concierto para que muchas personas conozcan la realidad de Cuba. Integro el comité para la nominación de la brigada Henry Reeve al Premio Nobel de la Paz porque Cuba sigue salvando vidas. El bloqueo tiene que romperse, pues es el mayor obstáculo para el desarrollo de ese país”.
Esta idea tuvo repercusiones en testimonios, poemas, canciones, el jazz, el rock, las expresiones folclóricas, populares, sinfónicas…Impresionó la Orbert Davis’ Chicago Jazz Philharmonic al interpretar nuestro Himno Nacional, patentizó la valía de sostenidos intercambios con estudiantes
de conservatorios habaneros y los nexos musicales que datan del siglo pasado.
El ajiaco cubano es una fuente nutricia reconocida por compositores, intérpretes, agrupaciones de diversos formatos, quienes durante las dos noches demostraron sus connotaciones en el panorama artístico contemporáneo. Estremecieron al hablar con el corazón Omara Portuondo,
la orquesta Faílde, el rumbero Osaín del Monte, Barbara Dane y su hijo Pablo Menéndez, el percusionista Pedrito Martínez, la orquesta Aragón, Tom Morello, el actor Danny Glover…
Según dijo el reconocido cineasta Michael Moore, conoció de primera mano, en la propia Cuba (donde filmó un documental dirigido a sus compatriotas estadounidenses), el sistema de salud de la Isla_,_ y agregó: “A pesar de los obstáculos que mi país impone a la vida, al bienestar, a la propia supervivencias de los cubanos, a pesar de todos esos atropellos, ellos exhiben esos logros. Doy las gracias a los médicos, enfermeros y demás trabajadores de la salud de Cuba, quienes se
han desplegado por todo el mundo para ayudar a los necesitados”.
Sin duda, cada gesto revitalizó el sentido de alianzas y alertas indispensables. Así lo manifestó la poeta Nancy Morejón: “La pandemia que azota al mundo hoy, la COVID-19, es un asombro inesperado, macabro. Solo los científicos tenían idea de su naturaleza. Éramos ignorantes,
pero, ahora, conocemos sus estragos; en primer lugar, la muerte. Los médicos cubanos merecen la atención y la gratitud no solo de sus compatriotas sino de aquellos que en diversas latitudes han recibido con nobleza su cuidado, su entrega, para vencer a un mal que no distingue raza, origen, edad o género.
“Pero ha existido una vieja pandemia cuyo proyecto, también, ha sido aniquilar al pueblo y a la isla de Cuba. El implacable bloqueo de Estados Unidos contra nosotros, ahora recrudecido, tiene más de seis décadas de alevosía y mala fe, sin siquiera mirar los daños que procura para la prosperidad económica del pueblo norteamericano. La violencia es la herramienta favorita de su expresión en cualquier plano de la vida. Si ponemos un espejo ante la historia veremos ejemplos inimaginables. Ambas pandemias deben cesar, deben ser extirpadas del lenguaje civilizado de este planeta”.
Por doquier la solidaridad continuará germinando, es una semilla que necesita de la fuerza y del espíritu combativo de todas las personas justas del mundo.
La solidaridad en un solo corazón.
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