D'Cuba Jazz
Sábado, 28 de Agosto, 2021
El romanticismo en la música de Sade, en esta oportunidad, representa un romance sin pasión, sin fuego. No digo que lo que hace Sade sea similar a Fausto Papetti. Es Fausto Papetti con glamour, ja. Se puede advertir un lugar común a tanta música de inclinación comercial: una artificialidad en lo escuchado, consecuencia de maquillar, pulir, emprolijar en exceso; y un tono monocorde, una monotonía, una carencia de matices, cierta repetición y previsibilidad
en ritmos, arreglos, en la interpretación vocal misma de Sade; responsabilidad en buena parte del vicio que afecta a los productores de rock y pop, acostumbrados a reproducir un sonido determinado, a copiar, a imagen y semejanza, la forma en que suenan álbumes exitosos en ventas, con la esperanza de repetir esa suerte.
La producción y arreglos de Stuart Matthewman no son deficientes, de hecho son los apropiados, los usuales para vestir estas canciones. Sólo que no dejan margen para la creatividad, la imaginación, son el resultado no del sueño de un artista, del trabajo de un artesano, sino la tarea de un buen empleado de una oficina. Stuart Matthewman hace un buen trabajo con Sade, pero debe ser de los que creen que las canciones románticas son necesariamente suaves, dulces, tiernas, que un tipo cuando está enamorado, se encuentra extasiado, embelesado pensando todo
el tiempo en su amada, entonces se dirige a la casa de la dama portando una rosa roja, se pone de rodillas debajo de su balcón y confiesa sus mas puros sentimientos citando las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Yo, en cambio, cuando sea suficientemente mayor para enamorarme, lo voy a sentir en las tripas, de forma agresiva, violenta, y voy a salir corriendo, por las calles de esta ciudad, como el personaje interpretado por Denis Lavant en la peli de Leos Carax Mauvais sang (1986), al ritmo de una canción vibrante, convenientemente agitada, que acompañe el
embriagador sacudón (en el filme, Modern Love (David Bowie)). No Ordinary Love, Like a Tatoo, Kiss of Life (la más movidita, el bajista Paul S. Denman parece despertar de la siesta, el pianista Andrew Hale aporta un líquido piano eléctrico y Matthweman el siempre atractivo barítono), Cherish the Day son buenas composiciones, bien cantadas y tocadas, correctamente producidas pero, para un aficionado al jazz, acostumbrado a escuchar la voz ahogada en el drama de Billie Holiday, el saxo furioso de John Coltrane, el gordo contrabajo de Charles Mingus; la sensual, relajada voz de Sade Adu, los saxos blanditos de Matthewman, los bajos insípidos, descoloridos de Denman, que podrían haber sido tocados en un sintetizador, tienen por efecto crear una música distante, emocionalmente desconectada.
La música en Love Deluxe es como una casa que ha sido habitada por el amor, la pasión y el deseo, pero todo eso ya pasó. El amor partió. Y una vez que abandona un lugar ya no regresa. Como esa hermosa pero efímera flor que florece un día y, al siguiente, se marchita. Es momento de abrir un paréntesis, de hacer una pausa, y decir que Pearls es una canción honda, conmovedora, dueña de una sensibilidad nunca alcanzada en el resto de las piezas de Sade. Probablemente, Is It a Crime?, incluida en Promise (1985), sea lo más próximo en orden de méritos (ambos temas firmados por Sade Adu junto al pianista Andrew Hale, estimo responsable de la música, y mi oscuro (sólo porque es morocha) objeto del deseo, de la letra). Afuera esa batería rudimentaria, rutinaria, agobiante, esos ritmos elementales, ordinarios, prosaicos, uniformes; apenas unas graves, ominosas cuerdas, un emotivo chelo y las notas de una guitarra en el final derramándose como lágrimas, para sostener la voz de Sade Adu que, para hacer honor a su composición más distinguida, nunca sonó mejor. Sade pagó su derecho a
pertenecer al mundo del arte, y no sólo al del entretenimiento, con esta canción.****
1.No Ordinary Love 7:22
2.Feel No Pain 5:11
3.I Couldn`t Love You More 3:50
4.Like A Tattoo 3:40
5.Kiss Of Life 5:52
6.Cherish The Day 5:34
7.Pearls 4:35
8.Bullet Proof Soul 5:27
9.Mermaid 4:24
Sade are
Paul S. Denman bass
Sade Adu vocals
Andrew Hale keyboards
Stuart Matthewman guitars and sax
With Leroy Osborne vocals
Martin Ditcham drums and percussion on
`Kiss of Life`, percussion on
`No Ordinary Love`
Nick Ingman string arrangements on
`Pearls` and `Kiss of Life`
Gavin Wright orchestra leader
Tony Pleeth solo cello on `Pearls`
Recorded at
Studio Condulmer, Venice
Ridge Farm, Surrey
The Hit Factory, London
Image Recording, Los Angeles
Epic EK 85243 (1992)
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DE INTERES: Sade - Love Deluxe
NOTICIAS
DE INTERES: Sade - Love Deluxe

Fecha: 2020.07.28
Fuente: Jazz en la Web
El romanticismo en la música de Sade, en esta oportunidad, representa un romance sin pasión, sin fuego. No digo que lo que hace Sade sea similar a Fausto Papetti. Es Fausto Papetti con glamour, ja. Se puede advertir un lugar común a tanta música de inclinación comercial: una artificialidad en lo escuchado, consecuencia de maquillar, pulir, emprolijar en exceso; y un tono monocorde, una monotonía, una carencia de matices, cierta repetición y previsibilidad
en ritmos, arreglos, en la interpretación vocal misma de Sade; responsabilidad en buena parte del vicio que afecta a los productores de rock y pop, acostumbrados a reproducir un sonido determinado, a copiar, a imagen y semejanza, la forma en que suenan álbumes exitosos en ventas, con la esperanza de repetir esa suerte.
La producción y arreglos de Stuart Matthewman no son deficientes, de hecho son los apropiados, los usuales para vestir estas canciones. Sólo que no dejan margen para la creatividad, la imaginación, son el resultado no del sueño de un artista, del trabajo de un artesano, sino la tarea de un buen empleado de una oficina. Stuart Matthewman hace un buen trabajo con Sade, pero debe ser de los que creen que las canciones románticas son necesariamente suaves, dulces, tiernas, que un tipo cuando está enamorado, se encuentra extasiado, embelesado pensando todo
el tiempo en su amada, entonces se dirige a la casa de la dama portando una rosa roja, se pone de rodillas debajo de su balcón y confiesa sus mas puros sentimientos citando las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Yo, en cambio, cuando sea suficientemente mayor para enamorarme, lo voy a sentir en las tripas, de forma agresiva, violenta, y voy a salir corriendo, por las calles de esta ciudad, como el personaje interpretado por Denis Lavant en la peli de Leos Carax Mauvais sang (1986), al ritmo de una canción vibrante, convenientemente agitada, que acompañe el
embriagador sacudón (en el filme, Modern Love (David Bowie)). No Ordinary Love, Like a Tatoo, Kiss of Life (la más movidita, el bajista Paul S. Denman parece despertar de la siesta, el pianista Andrew Hale aporta un líquido piano eléctrico y Matthweman el siempre atractivo barítono), Cherish the Day son buenas composiciones, bien cantadas y tocadas, correctamente producidas pero, para un aficionado al jazz, acostumbrado a escuchar la voz ahogada en el drama de Billie Holiday, el saxo furioso de John Coltrane, el gordo contrabajo de Charles Mingus; la sensual, relajada voz de Sade Adu, los saxos blanditos de Matthewman, los bajos insípidos, descoloridos de Denman, que podrían haber sido tocados en un sintetizador, tienen por efecto crear una música distante, emocionalmente desconectada.
La música en Love Deluxe es como una casa que ha sido habitada por el amor, la pasión y el deseo, pero todo eso ya pasó. El amor partió. Y una vez que abandona un lugar ya no regresa. Como esa hermosa pero efímera flor que florece un día y, al siguiente, se marchita. Es momento de abrir un paréntesis, de hacer una pausa, y decir que Pearls es una canción honda, conmovedora, dueña de una sensibilidad nunca alcanzada en el resto de las piezas de Sade. Probablemente, Is It a Crime?, incluida en Promise (1985), sea lo más próximo en orden de méritos (ambos temas firmados por Sade Adu junto al pianista Andrew Hale, estimo responsable de la música, y mi oscuro (sólo porque es morocha) objeto del deseo, de la letra). Afuera esa batería rudimentaria, rutinaria, agobiante, esos ritmos elementales, ordinarios, prosaicos, uniformes; apenas unas graves, ominosas cuerdas, un emotivo chelo y las notas de una guitarra en el final derramándose como lágrimas, para sostener la voz de Sade Adu que, para hacer honor a su composición más distinguida, nunca sonó mejor. Sade pagó su derecho a
pertenecer al mundo del arte, y no sólo al del entretenimiento, con esta canción.****
1.No Ordinary Love 7:22
2.Feel No Pain 5:11
3.I Couldn`t Love You More 3:50
4.Like A Tattoo 3:40
5.Kiss Of Life 5:52
6.Cherish The Day 5:34
7.Pearls 4:35
8.Bullet Proof Soul 5:27
9.Mermaid 4:24
Sade are
Paul S. Denman bass
Sade Adu vocals
Andrew Hale keyboards
Stuart Matthewman guitars and sax
With Leroy Osborne vocals
Martin Ditcham drums and percussion on
`Kiss of Life`, percussion on
`No Ordinary Love`
Nick Ingman string arrangements on
`Pearls` and `Kiss of Life`
Gavin Wright orchestra leader
Tony Pleeth solo cello on `Pearls`
Recorded at
Studio Condulmer, Venice
Ridge Farm, Surrey
The Hit Factory, London
Image Recording, Los Angeles
Epic EK 85243 (1992)
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