D'Cuba Jazz
Viernes, 27 de Agosto, 2021
Visita Canarias en formación de trío. ¿Qué diferencias encontraremos respecto a lo escuchado en sus trabajos con la Fort Apache Band o El Comando de la Clave?
- Llego a las Islas con una formación básicamente de bebop. Llevo casi una década tocando con Javier Colina, tenemos una absoluta complicidad y podemos navegar con total fluidez del jazz a la música afrocubana, el flamenco o el blues. En los últimos años hemos incorporado a Nirankar Khalsa, de Chicago, un gran batería de bebop.
- ¿Qué supone para el jazz anglosajón la incorporación de los compases 3/2 de la clave latina?
- La clave 3/2 ó 2/3 es algo intrínseco a las músicas de los lugares donde hubo esclavos africanos: Nueva Orlens, Brasil o Cuba. El primero en comenzar a usar conscientemente la clave latina en el jazz fue Jelly Roll Morton. Machito -con los arreglos de Chico O`Farrill- y Dizzy Gillespie fueron los primeros en usar en el jazz la percusión afrocubana: la conga y el bongó.
- ¿Qué queda por fusionar en el latin jazz contemporáneo? ¿Tendrían cabida ritmos como hip hop o reggaeton?
- La base rítmica del reggeaton y hip hop es bien aburrida, no es una base para improvisar demasiado buena. Son una moda, no algo que va a durar vivo como ocurre con el jazz, se van a aburrir del reggeaton como ocurrió con la música disco.
- ¿Qué puede contarnos de sus experiencias de fusión entre el flamenco y el latin jazz?
- Antes de llegar a España en el año 2000, ya me habían dejado marcado discos de flamenco como Potro de Rabia y Miel de Camarón y Paco de Lucía. Nada más llegar conocí a Niño Josele y El Piraña y comenzamos a experimentar con la fusión entre los ritmos flamencos y la rumba cubana, todo de forma intuitiva, aprendiendo unos de otros y compartiendo. Esa experiencia dio lugar al disco Jerry González y Los Piratas del Flamenco. Ese disco animó a muchos músicos y productores a
explorar y explotar esa fusión. Desde entonces, he seguido colaborando con músicos flamencos: Diego El Cigala, Paco de Lucía, Niño Josele, Jorge Pardo, Chano Domínguez... Mi próxima colaboración con el flamenco es en la película Guitarra de Palo, de Andrea Zapata Girau.
- Si hay un artista de Nueva York que conoce perfectamente el mundillo del jazz español, sin duda es usted. ¿Cómo describiría el jazz que se hace en España en estos últimos años?
- A España le falta mejor programación en los festivales de jazz. Hay músicos españoles concretos que me gustan mucho como Javier Colina, Jorge Pardo, Chano Domínguez, Miguel Chastang, Polo Ortiz, Jaime Muela, Raimundo Amador y su hermano el Churri, el arreglista Miguel Blanco, Federico Lechner y Santi Cañada, que es un joven trombonista que aparecía en todos mis conciertos durante años a mirar y un día se sintió listo, trajo su trombón y comenzó a apuntarse a todas. También en la última década han llegado muchos músicos de jazz cubanos que han agitado la escena del jazz nacional: Iván Melón, Javier Massó Caramelo, Alain Pérez, Kiki Ferrer, Ariel Brínguez, Georvis Pico, Rafael Águila, Reinier Elizarde El Negrón...
- El director Fernando Trueba llegó a describirle a usted como "el poeta maldito del jazz, el último pirata del Caribe". ¿Qué hay de Jerry González en esas palabras?
- Trueba usó esa descripción en Calle 54 para intentar crear un personaje, una cuestión de marketing como se hace en Hollywood. Es increíble la cantidad de títulos que me han puesto: El canalla elegante, El Rimbaud del jazz o El poeta maldito del jazz. Le hicieron lo mismo a Miles Davis con títulos como The prince of darkness (el príncipe de la oscuridad) y muchas otras cosas y él respondió con su canción So what? (¿Y a mí qué?). Puede que sea un poco pirata pero en el buen sentido, me crie en el Bronx, un barrio brutal, y aprendí desde pequeño a reconocer y reaccionar enseguida al peligro y a la tontería.
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LATINOS DISTINGUIDOS: JERRY GONZALEZ ´Soy pirata, pero sólo en el buen sentido
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LATINOS DISTINGUIDOS: JERRY GONZALEZ ´Soy pirata, pero sólo en el buen sentido

Por: CARLOS DOMÍNGUEZ URDIALES
Fecha: 2012.07.09
Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas
Visita Canarias en formación de trío. ¿Qué diferencias encontraremos respecto a lo escuchado en sus trabajos con la Fort Apache Band o El Comando de la Clave?
- Llego a las Islas con una formación básicamente de bebop. Llevo casi una década tocando con Javier Colina, tenemos una absoluta complicidad y podemos navegar con total fluidez del jazz a la música afrocubana, el flamenco o el blues. En los últimos años hemos incorporado a Nirankar Khalsa, de Chicago, un gran batería de bebop.
- ¿Qué supone para el jazz anglosajón la incorporación de los compases 3/2 de la clave latina?
- La clave 3/2 ó 2/3 es algo intrínseco a las músicas de los lugares donde hubo esclavos africanos: Nueva Orlens, Brasil o Cuba. El primero en comenzar a usar conscientemente la clave latina en el jazz fue Jelly Roll Morton. Machito -con los arreglos de Chico O`Farrill- y Dizzy Gillespie fueron los primeros en usar en el jazz la percusión afrocubana: la conga y el bongó.
- ¿Qué queda por fusionar en el latin jazz contemporáneo? ¿Tendrían cabida ritmos como hip hop o reggaeton?
- La base rítmica del reggeaton y hip hop es bien aburrida, no es una base para improvisar demasiado buena. Son una moda, no algo que va a durar vivo como ocurre con el jazz, se van a aburrir del reggeaton como ocurrió con la música disco.
- ¿Qué puede contarnos de sus experiencias de fusión entre el flamenco y el latin jazz?
- Antes de llegar a España en el año 2000, ya me habían dejado marcado discos de flamenco como Potro de Rabia y Miel de Camarón y Paco de Lucía. Nada más llegar conocí a Niño Josele y El Piraña y comenzamos a experimentar con la fusión entre los ritmos flamencos y la rumba cubana, todo de forma intuitiva, aprendiendo unos de otros y compartiendo. Esa experiencia dio lugar al disco Jerry González y Los Piratas del Flamenco. Ese disco animó a muchos músicos y productores a
explorar y explotar esa fusión. Desde entonces, he seguido colaborando con músicos flamencos: Diego El Cigala, Paco de Lucía, Niño Josele, Jorge Pardo, Chano Domínguez... Mi próxima colaboración con el flamenco es en la película Guitarra de Palo, de Andrea Zapata Girau.
- Si hay un artista de Nueva York que conoce perfectamente el mundillo del jazz español, sin duda es usted. ¿Cómo describiría el jazz que se hace en España en estos últimos años?
- A España le falta mejor programación en los festivales de jazz. Hay músicos españoles concretos que me gustan mucho como Javier Colina, Jorge Pardo, Chano Domínguez, Miguel Chastang, Polo Ortiz, Jaime Muela, Raimundo Amador y su hermano el Churri, el arreglista Miguel Blanco, Federico Lechner y Santi Cañada, que es un joven trombonista que aparecía en todos mis conciertos durante años a mirar y un día se sintió listo, trajo su trombón y comenzó a apuntarse a todas. También en la última década han llegado muchos músicos de jazz cubanos que han agitado la escena del jazz nacional: Iván Melón, Javier Massó Caramelo, Alain Pérez, Kiki Ferrer, Ariel Brínguez, Georvis Pico, Rafael Águila, Reinier Elizarde El Negrón...
- El director Fernando Trueba llegó a describirle a usted como "el poeta maldito del jazz, el último pirata del Caribe". ¿Qué hay de Jerry González en esas palabras?
- Trueba usó esa descripción en Calle 54 para intentar crear un personaje, una cuestión de marketing como se hace en Hollywood. Es increíble la cantidad de títulos que me han puesto: El canalla elegante, El Rimbaud del jazz o El poeta maldito del jazz. Le hicieron lo mismo a Miles Davis con títulos como The prince of darkness (el príncipe de la oscuridad) y muchas otras cosas y él respondió con su canción So what? (¿Y a mí qué?). Puede que sea un poco pirata pero en el buen sentido, me crie en el Bronx, un barrio brutal, y aprendí desde pequeño a reconocer y reaccionar enseguida al peligro y a la tontería.
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