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Raúl Pineda, un drummer cubano en la élite mundial

Por: Jorge Smith
Fecha: 2012.12.10
Fuente: Cubarte

   Recuerdo que el escenario del Teatro Nacional “echó chispas” cuando la cantante Cecilia Noel, de visita en La Habana junto a su ex compañero Tris Imboden, actuaron de conjunto con la agrupación Síntesis, donde militaba el drummer cubano Raúl Pineda, todo un coloso de la percusión.
   Imboden, baterista de la superbanda de rock Chicago, y los músicos acompañantes de Noel, la formidable intérprete de Unicornio, en el filme Driver, con el astro Clive Owen, quedaron muy impresionados con las bondades armónicas de Síntesis, las voces de Lázaro, Ele y Fidelito, el golpeo perfecto de Raulito, y la excelencia de la agrupación extraclase cubana.
   En aquella ocasión y ante semejante visitante, Raulito Pineda no fue segundo de nadie, su baqueteo limpio, preciso, identificaban un sonido peculiar, muy suyo, que atrajo el interés de Chucho Valdés, quien lo llevó a su cuarteto. Los resultados fueron inmediatos: Grammy por el disco Live at the Village Vanguard, una joya dentro del firmamento del jazz.
   Raulito voló alto a pedido del público y sus más encumbrados colegas de profesión en el mundo, así como otros cubanos universales al estilo de Jorge Bolet, Vicentico Valdés, Antonio Machín, Miguelito Valdés y Nilo Menéndez Barnet, antaño, vive en un avión, porque es del mundo y es de Cuba. Esta es una entrevista que concedió a Cubarte.

¿Qué puedes hablar del ambiente musical en tu casa de La Habana Vieja, el barrio de las legendarias comparsas de los Dandys de Belén, La Jardinera, Los Marqueses y Los Componedores de Batea, Chano Pozo, tu abuelo y tus padres músicos?

La Habana Vieja tuvo una gran influencia en mi carrera musical. Nací en el hospital Maternidad Obrera (Marianao) y me crié en el corazón del  Vedado (L y 23), también viví alrededor de 3 años en un pequeño pueblito, al que también le debo mucho, llamado Canasí, en Santa Cruz del Norte, provincia La Habana.

Cuando tenía 12 años me mudé con mi abuela a La Habana Vieja. Allí fue donde inicié mi aventura musical y el comienzo de mis estudios.A los 13 años formé parte de un grupo infantil dirigido por la compositora, escritora y locutora de radio y televisión Dulce María Baralt, donde tocábamos casi todos los géneros de la música cubana ya con esa edad.

Muchos de los músicos que pasamos por esta agrupación no profesional hoy se encuentran tocando con agrupaciones de renombre internacional.

Crecer en La Habana Vieja fue una experiencia increíble, porque estaba constantemente rodeado de nuestras raíces folklóricas... cuántos músicos en el mundo no quisieran contar con esto y yo lo tenía desde que me levantaba. Las rumbas en el vecindario, las comparsas arrollando, el sonido de los toques de batá de cualquier vecino festejando el día de su santo, las bandas de conciertos interpretando música tradicional, las charangas, entre otras.

Fue una gran influencia en mi que se manifiesta en mi estilo y manera de tocar,  aunque llevo alrededor de 12 años fuera de Cuba tocando con músicos de todas partes del mundo, siempre tengo presente quién soy y de dónde vengo.

La música me llegó por mi abuelo Nefer Miguel Milanés; compositor, arreglista, director de orquesta y saxofonista. Con él fue con quien di mis primeros pasos y me enseñó lo que se. Todo se lo debo a él. Mi abuela en casa siempre estaba cantando, bailando y tocando música de la radio. Mi madre también cuenta con mucha musicalidad.

¿Y el conservatorio Alejandro García Caturla?

Estudie durante tres años en el conservatorio de música Fernando Carnicer (Alejandro García Caturla nocturna) también hice un semestre en la Cervantes.

En estas escuelas a las que asistí aprendí lo básico como la técnica y a leer  música, lo demás lo logré solo. Me considero autodidacta.

Tu etapa en Síntesis de seis años fue brillante ¿Qué recuerdos te trae?

Recuerdo esta etapa con mucho cariño. Síntesis fue mi primer contacto con el  mundo musical profesional, siento mucho agradecimiento por la agrupación y los músicos con quienes tuve oportunidad de compartir y convivir por un largo período de tiempo. Mis primeras giras nacionales e internacionales, mis primeras grabaciones, y la oportunidad de desarrollarme como artista fue con Síntesis. Era como un laboratorio, se traían las canciones y entre todos desarrollábamos una fórmula para armarlas y llegar al resultado final.

Grabé con ellos tres discos con los cuales estoy muy satisfecho, de verdad que me siento muy orgulloso de haber transitado por ese trayecto artístico junto a esos colegas.

Háblanos del video educativo de conmoción mundial The drumset artist of Cuba

El video The drumset Artist of Cuba nos sirvió de gran exposición y reconocimiento internacional a los bateristas que actuamos en ese audiovisual. También sirvió de material didáctico y educativo para muchos bateristas del mundo.

Una anécdota: Recuerdo en una de estas giras, ya con Chucho Valdés, que fuimos a Los Ángeles, ciudad en la que vivo hace algunos años, y estaba tocando el grupo Los Yellow Jackets y un amigo me llevó a este concierto.

Al terminar de tocar la banda me acerco a Will Kennedy, el baterista, unos de mis ídolos con los cuales crecí escuchándolos y al aproximarme, Will me llamó por mi nombre y me dio un abrazo, me reconoció porque había visto el video.

¿Tu trabajo con Chucho Valdés?

Para mí fue un sueño hecho realidad. ¿Qué músico cubano o de otra parte no desearía como el mejor de los premios tener la oportunidad de tocar con el maestro Chucho Valdés? Aprendí muchísimo de él, como todos los que pasamos por su excelente escuela.

La oportunidad de tocar en los más grandes escenarios de Jazz del mundo y con los mejores del género.

Los tres discos que grabamos alcanzaron nominaciones y un premio Grammy.

¿Qué significó para ti actuar dentro de la formación Latin Jazz All Stars junto a Michel Camilo, Giovanni Hidalgo, Roberto Vizcaino, Frank Rubio, Mayra Caridad Valdés, Claudio Roditti, Juan Pablo Torres e Irving Acao?

Fue una tremenda experiencia, y la pasamos increíblemente bien. Disfruté muchísimo tocar junto a todas estas grandes estrellas. Muchos de ellos eran mis ídolos. Desde joven, escuchaba la música de Michel Camilo, los discos de Roditti junto a Paquito de Rivera, Juan Pablo, Giovanni, en fin, todos.

Hicimos solamente dos ensayos en Canadá que fue el país por donde comenzó la gira y viajamos por Europa. La experiencia resultó inolvidable.

Grabaste tres álbumes nominados al Grammy pero al fin lo ganaste con Live at the Village Vanguard... ¿Qué significó para ti?

He grabado en cuatro discos nominados a los premios Grammys, al menos que yo sepa porque he grabado muchísimo. Tres con Chucho Valdés y uno con el cantante salvadoreño Álvaro Torres.

El Grammy es el premio más importante, el más famoso que existe para la música. Es como para un deportista ganar la medalla de oro en las Olimpiadas. ¡Una alegría enorme!

Has viajado mucho y actuado en todo el mundo. ¿Puedes hablar de esas influencias en tu música?

La música me ha dado la oportunidad de estar en muchos países. Es parte de mi trabajo llevar la música por el mundo. De hecho, ahora mismo, escribo para tus lectores desde un avión, regresando de una gira por Rusia y Corea del Sur hacia Nueva York, con músicos de diferentes países.

Siempre viajo con mi mente abierta a todo lo que sea aprender otras culturas.  Mientras más conocimientos tengas, mayor será tu lenguaje a la hora de interpretar tu música. Siempre ando en una constante búsqueda de elementos que nutran mi vocabulario musical.

¿Qué beneficio te aporta ser un músico independiente?

Ser un músico independiente me aporta poder trabajar en proyectos de formaciones musicales diferentes, poder compartir con músicos de todas partes del mundo, es como una especie de libertad.

Mi abuelo siempre me dijo que buscara ser lo más completo que pudiera y hacerlo bien; eso trato, mientras más estilos dominas, más puedes trabajar acceder a contratos y de ahí el músico vive. Eso le recomiendo a las nuevas generaciones tratar de llegar a lo máximo. Trabajar con afán de aprender, dominar la técnica y con gran humildad, pero con la mira en ser un músico como Duke Ellington, Chucho Valdés, un artista grande, porque si te propones un fin modesto te quedarás como un músico modesto.

¿Cuáles son las experiencias resultantes de trabajar con artistas latinos de la talla de Juan Gabriel, Álvaro Torres, Prince Royce, La India, Luis Fonsi, Laura Pausini, David Bisbal, Isabel Pantoja o tu esposa Nydia Rojas?

Todos tienen su propio estilo y debes tener eso presente a la hora de acompañarlos, cada cual tiene requerimientos diferentes, unos por ser más jóvenes que otros, quizás, y por ser también de diferentes nacionalidades. No es lo mismo tocar para un público pequeño que tocar para más de 10 mil personas, donde como baterista tienes mucha responsabilidad sobre ti, se convierte en un constante aprendizaje.

¿Tienes planes de volver a tocar en la Isla?

Me gustaría poder tocar para mi gente; es uno de mis sueños. Tengo entendido que existe un Festival de Percusión que en mi tiempo no existía.

Me encantaría que me invitaran, también me gustaría ir con Nydia para que la escuchen en Cuba. Tenemos una banda increíble.

Me gustaría volver a tocar en el Festival de Jazz de la Habana y poder llevar algunos de estos músicos con los que viajo el mundo.

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