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Michel Herrera y su Joven Jazz

Por: Orsanhec Plaza
Fecha: 2012.12.03
Fuente: cubarte

    Pienso hacer música del mundo como arte para curar el alma y consumir en un momento determinado. Siempre tocaré algunos instrumentos electrónicos. Es hora de lograr identificar a las personas con un tipo de música.
    A Joven Jazz no lo veo como una agrupación, sino como un movimiento que se está renovando porque en el Jazz es lindo cuando cada músico quiere sumarse al concierto y sube al escenario y toca, formando parte del espectáculo.

    Con una sonoridad contemporánea y fresca, Michel Herrera es actualmente una de las joyas del movimiento jazzístico en Cuba. Sus arreglos y composiciones se recrean entre la música tradicional cubana y la contemporánea, innovando en un juego de estilos que invita a disfrutar la exquisitez de todos sus temas.

   Yo llegué a la música prácticamente de casualidad, me gustaba el deporte desde la primaria. Un día, me dio por decirle a mi mamá que me llevara a las clases de piano, que me interesaba aprender, cuando me hicieron las pruebas vieron que tenía condiciones pero como tenía siete años ya estaba desfasado para esa carrera. El saxofón fue el otro instrumento que me cautivó porque en casa siempre se escuchaba Irakere y grupos que llevaban esta sonoridad. Más tarde, al ver que tenía facilidades con el instrumento, me presenté en el Conservatorio Amadeo Roldán donde tenía muy buenos amigos interesados en el jazz. Allí presencié el primer Festival JoJazz y quedé fascinado. Hasta ese momento había escuchado bastante música, pero no había tenido el contacto en vivo y ver a mis amigos tocando ahí, fue impactante para mí. Me fui preparando hasta que en el año 2005 me presenté por primera vez al Concurso Internacional de Jóvenes Jazzistas donde obtuve el Premio en la categoría Menores y un año más tarde alcancé el Premio Especial de la categoría Mayores, en las modalidades de Composición e Interpretación. Desde entonces me he estado presentado en los festivales de jazz que se llevan a cabo en Cuba cada año, además de tocar con la Jazz Band del maestro Joaquín Betancourt.

¿Cuándo descubriste tus habilidades cómo compositor y arreglista?

    Dentro de las mismas composiciones de otros músicos, yo sugería detalles !oye vamos a bajar aquí, vamos a cambiar tal acorde!, y así me fui dando cuenta que tenía condiciones para la creación, para arreglar alguna de las cosas que ya estaban hechas, con mis propias ideas, comenzando a experimentar con la música, hasta crear mis propias composiciones.

¿Cuál de los temas te ha resultado más complejo a la hora de componer y hacer los arreglos?

    Soy bastante exigente con mi música, trato de lograr una sonoridad parecida entre mis temas, manteniendo un patrón estético y una misma línea, cuidando de no ser repetitivo. Es bastante complejo para mí.
    Me gusta trabajar combinando los estilos y ritmos con música cubana, un poco de free jazz y casi todas las corrientes que se están utilizando ahora en el mundo.

Ha sido de gran experiencia para un músico tan joven como tú, haber formado parte de grupos de música popular bailable como Azúcar Negra, Salsa Mayor, Pachito Alonso. ¿Cómo ha influido en ti todo esto, trascendiendo de la música popular a la música jazz?

    La música popular me enseñó a ser un artista disciplinado. Estas agrupaciones son casi siempre de grandes formatos y hay que regirse por un horario, como somos más,hay que ensayar más, no tienes la misma libertad que en el jazz, las cosas son más cuadradas y por tanto te ayuda mucho a tu formación, te enseña no ser individual, a acoplarte con los demás músicos, como tocar en cuerda; por ejemplo: en el caso de los saxofonistas y de todos los instrumentistas de viento, es muy importante que se escuchen los metales y sepas qué es lo que acopla. En las orquestas de música popular bailable como Van Van, se siente la orquestación de los metales creando la sonoridad que el público desea.
    El género jazz fue interesándome cada vez más, interesándome por su historia, para sentirlo realmente. Me han guiado maestros como Orlando Sánchez, Bobby Carcasés, Alexis Bosh, desde sus experiencias.

¿Cuándo decidiste que tenías que crear tu propio grupo y comenzar hacer jazz?

    Fueron cosas prácticamente paralelas, yo estaba incursionando en el jazz, pero ya desde la escuela daba música popular. Joven Jazz se crea entre un grupo de amigos y yo, a raíz del JoJazz Al principio fue experimental, tocando en La Zorra y el Cuervo, y en clubes.

¿Qué te inspiró rescatar la música tradicional cubana?

    Los ritmos de Joven Jazz tienen la base del danzón, chachachá, como la música que identifica mis raíces. Hacemos música cubana con influencias de todas las corrientes actuales del jazz o de la World Music en general, para dar una sonoridad fresca al estilo contemporáneo.

¿Qué representa para Michel, ser un joven director de música, donde todos los integrantes son jóvenes también? ¿Te ha sido fácil?

     Nosotros nos llevamos muy bien como personas y compartimos juntos los tiempos libres fuera del escenario. No es difícil dirigir a personas que tienen tus mismos gustos y la misma estética musical. Llevamos algo más de 4 años tocando y aunque interactúe con diferentes proyectos, yo estoy seguro que cuando traigo un arreglo, ya los músicos saben cómo interpretarlo, conocen mi sonido, más bien yo voy a los detalles, al acabado, manteniendo estable la base de la banda.

¿Cómo surgen los títulos de los temas con los que más te identificas?

   De cierta manera es como la pintura. Puedes imaginar historias a través de un hilo conductor, que te lleva a tener la visión de la canción. En el Jazz pasa lo mismo, es tratar de dar imágenes. El tema Como lo soñé, surge un día que yo estaba durmiendo y la melodía me vino a la cabeza, me levanté y escribí los primeros compases de la música, y al otro día seguía escribiendo lo que había tenido en la cabeza toda la noche. La atmósfera que traté de dar con este tema, fue reflejar la sensación de estar durmiendo y a la vez estar conectado, junto a sonidos en tu propia piel.
   A mi taita, es inspirado en mi abuela con quien viví desde mi infancia. Me identifiqué mucho con la melodía, tengo recuerdos muy lindos.
    No es tan fácil mentir, de Adolfo Guzmán, conocido popularmente como La verdad, lo escuche por primera vez cuando un profesor de la escuela Manuel Saumell lo montó para el coro. Siempre tuve presente este tema, marcándome desde la niñez y luego escuchándolo en un festival Boleros de Oro. Tan pronto tuve la oportunidad de grabar el primer disco, decidí incluirlo en el repertorio con mi propia sonoridad, junto al también músico Yasek Manzano Es el tema que más me ha llegado. Me gustó mucho el resultado y al público también.
    Estaciones, es el que más estilos tiene del free jazz, es mezclado con elementos de cubanía como Guajira, es bastante complicado, los cambios constantes en el tema están inspirados en las Estaciones, aportándole una sonoridad contemporánea, por eso lo titulé así. Al público le ha gustado mucho.
   Pequeña historia es un tipo de jazz latino, es mezclado con un ritmo que se llama Bomba de Puerto Rico, y lo que llamamos la Charanga en Cuba, que es un ritmo tradicional. Es interesante porque se mezcla la electrónica con teclado y guitarra eléctrica. Es un tema que se le pega mucho a las personas. El titulo surge por un día que estaba compartiendo con un grupo de amigos músicos, hablábamos de todo y de momento se formó un "bonche", rumba y melodía; y un músico dijo "oye esto tiene tremenda historia" y así fue.

Compartiste escenario junto a la agrupaciónLos Muñequitos de Matanzas, en Nueva York, con objetivo de donar fondos para la escuela de jazz “Chico O´Farrill. Coméntame tus experiencias.

   Con mi primer disco La esperatuve la oportunidad en el 2011 de promocionar mi música en los EE.UU. Fue fascinante para mi, haber compartido escenario con Los Muñequitos de Matanzas en un evento de recaudación de fondos para la escuela de Jazz Chico O´Farrill.
   Logramos una linda mezcla entre improvisación y rumba, el público disfrutó de un gran espectáculo con un estilo de jazz armónico entre tambores e instrumentos de percusión. Siempre los había escuchado pero nunca había tenido la oportunidad de tocar con ellos. Compartí además con Winston Marsalis, Jasey Hokkin, Arturo O´Farrill. Fue una de mis mejores experiencias en Nueva York.

La revista Latin Beat publicó "La música de Michel Herrera es un antídoto para el reguetón": ¿Qué opinas de esta afirmación?

    El reguetón es una corriente que mueve masas y no tengo nada en contra, si afirmaron eso es porque se sintieron identificados con mi música y para mi es un honor. No tengo nada que ver con el reguetón.

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