D'Cuba Jazz
Viernes, 27 de Agosto, 2021
La influencia que marcó Jimi Hendrix sobre el trompetista afroamericano fue notoria, la experimentación con el pedal wah en el instrumento de viento le dio un color al sonido nunca antes expresado, la colaboración instrumental de virtuosos como Chick Corea y Joe Zawinul en los teclados, John McLaughlin en la guitarra, Wayne Shorter en el saxofón, Lenny White, Billy Cobham y Jack de Johnette en la batería, Don Alias y Airto Moreira en las percusiones, Dave Holland y Harvey Brooks en el bajo y Bernie Maupin en el clarinete, todo un dream team musical que pudo generar una fusión que los puristas consideraron imposible: el rock y el jazz, creando de esta manera un nuevo género que marcaría las décadas posteriores : el jazz fusión.
El disco, que contiene piezas como “Pharaon Dance”, “Miles Runs The Voodoo Down” y “Sanctuary”, nos atrapa desde su inicio con la majestuosidad de la ejecución del combo liderado por Davis; en él se utilizaron por primera vez dúos de bajo y de batería en una sola canción. La música había cambiado para siempre: la perfección avant garde lograda en la grabación nos hace creer que estamos escuchando polifonías creadas por extraterrestres, un viaje ácido que parece no tener fin, el concepto espiritual del arte gráfico nos remite a la teología africana, en toda esta concepción la creación del artista visual Mati Klarwien fue fundamental, quien ya había elaborado la portada de Abraxas, obra maestra de Santana.
Miles utilizó instrumentos eléctricos en un estilo de música que se resistía a abandonar las vibraciones acústicas, aunque ya había logrado esta introducción de piezas eléctricas en sus anteriores producciones In A Silent Way y Filles de Kilimanjaro, fue en Bitches Brew donde la conjunción eléctrica con el jazz obtuvo su cumbre.
Otro aspecto importante fue la capacidad de improvisación de la agrupación liderada por la leyenda, que a partir del inicio de la grabación, el 18 de agosto de 1969, citaba a sus músicos sin ideas previas y ya en el estudio solo les brindaba la armonía, los compases y el tempo, dejando que energía creativa fluyera sin limitantes, prueba de este hecho son las largas improvisaciones que alcanzan límites de duración de hasta 27 minutos.
Otra gran innovación de Bitches Brew fue su trabajo en la postproducción: como nunca había ocurrido antes en el género del jazz, se agregaron diversos efectos, paneos, mezclas, loops, delays y reverbs y se logró imitar cada uno de los sonidos en los conciertos en vivo, clara influencia de Teo Macer, productor del disco, inspirado en la música de concreto de la primera mitad del siglo XX.
El público le dio una gran recepción al álbum. Fue el primer disco de oro para el artista y logró vender más de un millón de copias, todo un récord que muy pocas veces se ha repetido en la historia del jazz; muchos lo calificaron como oscuro y muy experimental, los fans del rock lo adoptaron como uno de los suyos, en los ámbitos del jazz la controversia no cesó, el disco fue muy alabado y, a la vez, poco comprendido. Duke Ellington declaró: “Miles Davis es el Picasso del jazz”, calificando el álbum como música cubista. Muchos años después, Thom
Yorke, cantante de Radiohead, afirmó: “Es increíblemente denso y terrorífico, aumentaba algo y veías como de repente comenzaba a disminuir, eso es lo bello Bitches Brew. Esa era la esencia que nos influyó para componer “OK Computer”.Bitches Brew ha sobrevivido a lo largo de 43 años, cada nueva escucha se convierte en un nuevo descubrimiento. Músicos, académicos, científicos y artistas de diferentes disciplinas en todo el mundo lo consideran gran influencia e inspiración. ¿Se volverá a partir la historia de la música de la misma manera que lo logró Miles Davis? Solo en el tiempo encontraremos la respuesta.
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Historia del Jazz
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Bitches Brew`, el disco que cambió la historia del jazz
HISTORIA
Bitches Brew`, el disco que cambió la historia del jazz

Fecha: 2013.04.10
Fuente: Grupo Milenio
La influencia que marcó Jimi Hendrix sobre el trompetista afroamericano fue notoria, la experimentación con el pedal wah en el instrumento de viento le dio un color al sonido nunca antes expresado, la colaboración instrumental de virtuosos como Chick Corea y Joe Zawinul en los teclados, John McLaughlin en la guitarra, Wayne Shorter en el saxofón, Lenny White, Billy Cobham y Jack de Johnette en la batería, Don Alias y Airto Moreira en las percusiones, Dave Holland y Harvey Brooks en el bajo y Bernie Maupin en el clarinete, todo un dream team musical que pudo generar una fusión que los puristas consideraron imposible: el rock y el jazz, creando de esta manera un nuevo género que marcaría las décadas posteriores : el jazz fusión.
El disco, que contiene piezas como “Pharaon Dance”, “Miles Runs The Voodoo Down” y “Sanctuary”, nos atrapa desde su inicio con la majestuosidad de la ejecución del combo liderado por Davis; en él se utilizaron por primera vez dúos de bajo y de batería en una sola canción. La música había cambiado para siempre: la perfección avant garde lograda en la grabación nos hace creer que estamos escuchando polifonías creadas por extraterrestres, un viaje ácido que parece no tener fin, el concepto espiritual del arte gráfico nos remite a la teología africana, en toda esta concepción la creación del artista visual Mati Klarwien fue fundamental, quien ya había elaborado la portada de Abraxas, obra maestra de Santana.
Miles utilizó instrumentos eléctricos en un estilo de música que se resistía a abandonar las vibraciones acústicas, aunque ya había logrado esta introducción de piezas eléctricas en sus anteriores producciones In A Silent Way y Filles de Kilimanjaro, fue en Bitches Brew donde la conjunción eléctrica con el jazz obtuvo su cumbre.
Otro aspecto importante fue la capacidad de improvisación de la agrupación liderada por la leyenda, que a partir del inicio de la grabación, el 18 de agosto de 1969, citaba a sus músicos sin ideas previas y ya en el estudio solo les brindaba la armonía, los compases y el tempo, dejando que energía creativa fluyera sin limitantes, prueba de este hecho son las largas improvisaciones que alcanzan límites de duración de hasta 27 minutos.
Otra gran innovación de Bitches Brew fue su trabajo en la postproducción: como nunca había ocurrido antes en el género del jazz, se agregaron diversos efectos, paneos, mezclas, loops, delays y reverbs y se logró imitar cada uno de los sonidos en los conciertos en vivo, clara influencia de Teo Macer, productor del disco, inspirado en la música de concreto de la primera mitad del siglo XX.
El público le dio una gran recepción al álbum. Fue el primer disco de oro para el artista y logró vender más de un millón de copias, todo un récord que muy pocas veces se ha repetido en la historia del jazz; muchos lo calificaron como oscuro y muy experimental, los fans del rock lo adoptaron como uno de los suyos, en los ámbitos del jazz la controversia no cesó, el disco fue muy alabado y, a la vez, poco comprendido. Duke Ellington declaró: “Miles Davis es el Picasso del jazz”, calificando el álbum como música cubista. Muchos años después, Thom
Yorke, cantante de Radiohead, afirmó: “Es increíblemente denso y terrorífico, aumentaba algo y veías como de repente comenzaba a disminuir, eso es lo bello Bitches Brew. Esa era la esencia que nos influyó para componer “OK Computer”.Bitches Brew ha sobrevivido a lo largo de 43 años, cada nueva escucha se convierte en un nuevo descubrimiento. Músicos, académicos, científicos y artistas de diferentes disciplinas en todo el mundo lo consideran gran influencia e inspiración. ¿Se volverá a partir la historia de la música de la misma manera que lo logró Miles Davis? Solo en el tiempo encontraremos la respuesta.
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