D'Cuba Jazz
Viernes, 27 de Agosto, 2021
Desde muy joven le cautivaron los ritmos afrocubanos, convirtiéndose en un gran bailarín y percusionista, partícipe de las grandes comparsas cubanas de la década del cuarenta del pasado siglo, entre estas las denominadas El Barracón, La Mexicana, La Colombiana, La Sultana, La Jardinera y Los Dandys.
Fue, además, fundador del Conjunto Azul, donde trabajó junto al afamado trompetista cubano Félix Chappotín; en el Cabaret Tropicana actuó junto al destacado artista Mongo Santamaría en el show denominado Congo Pantera, y fue miembro de la prestigiosa orquesta de los Hermanos Palau.
A mediados de los años cuarenta se trasladó a los Estados Unidos de Norteamérica, integrándose a la famosa orquesta de jazz de Dizzy Gillespie, introduciendo donde los ritmos cubanos.
Al respecto diría el musicólogo y crítico de jazz norteamericano Marshall W. Steams: “La poderosa y principalmente rítmica influencia de la música afrocubana sobre el jazz, especialmente, en el bop, alcanzó un punto culminante en el invierno de 1947 cuando el director de banda Dizzy Gillespie contrató al tamborero cubano Chano Pozo, para un concierto en el Town Hall”.
Y ampliaba Stearm: “Respaldado por el metal acre de una banda joven y hambrienta, Pozo se agachó en el centro del escenario y batió un tambor conga de muchas voces con sus manos encallecidas de ampollas. Mantuvo al público en un silencio de sobrecogido respeto durante treinta minutos, cantando en un dialecto del África Occidental, mientras lo subía y bajaba de un murmullo al alarido y volvía a su punto de partida”.
Otras opiniones sobre el virtuosismo de Chano Pozo con el tambor en sus manos, están referidas por el propio Gillespie: “El tamborero más grande que he oído en mi vida”, decía.
Para el baterista de la orquesta, Teddy Stewart, Chano estaba muy por delante de todos los percusionistas de su tiempo. Por su parte, el crítico alemán de jazz, Joachim E. Berendt, afirmó en su momento: “El padre de todos los tamboreros que ocupan el actual escenario del jazz es Chano Pozo, de Cuba […] Algunas de las tonadas que la banda de Gillespie grabó con Chano Pozo –por ejemplo: Cubana Be-Cubana Bop o Manteca, Woody’n You, Afro Cubano Suite o Algo Bueno—, son bacanales de diferenciación rítmica”.
Emergido de uno de los solares ubicados en una zona marginada habanera, donde el tambor llegó a sus manos, hizo crecer en él un temperamento agresivo que le ganó muchos enemigos, aunque también tenía buenos amigos, entre estos los músicos Miguelito Valdés, Juan Antonio “Jo” Ramirez, el igualmente tamborero Silvestre Méndez, y el gran boxeador -campeón mundial- Kid Chocolate.
Se conoce además con certeza que fue iniciado en la secta afrocubana Abakuá.
Estas características hicieron que la vida de Chano Pozo finalizara de manera abrupta, violenta y absurda, víctima de los tiros que recibió en un café en el barrio neoyorquino de Harlem la tarde del 2 de diciembre de 1948.
Otro famoso músico cubano, Benny Moré, lamentó su muerte en una canción que tituló: Rumberos de ayer, donde expresó: “Oh, oh Chano, murió Chano Pozo/ sin Chano yo no quiero bailar.”
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A 98 años del nacimiento del Tambor de Cuba
HISTORIA
A 98 años del nacimiento del Tambor de Cuba

Por: José Pendás
Fecha: 2013.01.20
Fuente: Radio Cadena Habana
Desde muy joven le cautivaron los ritmos afrocubanos, convirtiéndose en un gran bailarín y percusionista, partícipe de las grandes comparsas cubanas de la década del cuarenta del pasado siglo, entre estas las denominadas El Barracón, La Mexicana, La Colombiana, La Sultana, La Jardinera y Los Dandys.
Fue, además, fundador del Conjunto Azul, donde trabajó junto al afamado trompetista cubano Félix Chappotín; en el Cabaret Tropicana actuó junto al destacado artista Mongo Santamaría en el show denominado Congo Pantera, y fue miembro de la prestigiosa orquesta de los Hermanos Palau.
A mediados de los años cuarenta se trasladó a los Estados Unidos de Norteamérica, integrándose a la famosa orquesta de jazz de Dizzy Gillespie, introduciendo donde los ritmos cubanos.
Al respecto diría el musicólogo y crítico de jazz norteamericano Marshall W. Steams: “La poderosa y principalmente rítmica influencia de la música afrocubana sobre el jazz, especialmente, en el bop, alcanzó un punto culminante en el invierno de 1947 cuando el director de banda Dizzy Gillespie contrató al tamborero cubano Chano Pozo, para un concierto en el Town Hall”.
Y ampliaba Stearm: “Respaldado por el metal acre de una banda joven y hambrienta, Pozo se agachó en el centro del escenario y batió un tambor conga de muchas voces con sus manos encallecidas de ampollas. Mantuvo al público en un silencio de sobrecogido respeto durante treinta minutos, cantando en un dialecto del África Occidental, mientras lo subía y bajaba de un murmullo al alarido y volvía a su punto de partida”.
Otras opiniones sobre el virtuosismo de Chano Pozo con el tambor en sus manos, están referidas por el propio Gillespie: “El tamborero más grande que he oído en mi vida”, decía.
Para el baterista de la orquesta, Teddy Stewart, Chano estaba muy por delante de todos los percusionistas de su tiempo. Por su parte, el crítico alemán de jazz, Joachim E. Berendt, afirmó en su momento: “El padre de todos los tamboreros que ocupan el actual escenario del jazz es Chano Pozo, de Cuba […] Algunas de las tonadas que la banda de Gillespie grabó con Chano Pozo –por ejemplo: Cubana Be-Cubana Bop o Manteca, Woody’n You, Afro Cubano Suite o Algo Bueno—, son bacanales de diferenciación rítmica”.
Emergido de uno de los solares ubicados en una zona marginada habanera, donde el tambor llegó a sus manos, hizo crecer en él un temperamento agresivo que le ganó muchos enemigos, aunque también tenía buenos amigos, entre estos los músicos Miguelito Valdés, Juan Antonio “Jo” Ramirez, el igualmente tamborero Silvestre Méndez, y el gran boxeador -campeón mundial- Kid Chocolate.
Se conoce además con certeza que fue iniciado en la secta afrocubana Abakuá.
Estas características hicieron que la vida de Chano Pozo finalizara de manera abrupta, violenta y absurda, víctima de los tiros que recibió en un café en el barrio neoyorquino de Harlem la tarde del 2 de diciembre de 1948.
Otro famoso músico cubano, Benny Moré, lamentó su muerte en una canción que tituló: Rumberos de ayer, donde expresó: “Oh, oh Chano, murió Chano Pozo/ sin Chano yo no quiero bailar.”
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