D'Cuba Jazz
HISTORIA
El jazz en Cuba: Una juvenil mirada teórica

Por: José Dos Santos
Fecha: 2012.06.01
Fuente: Cuadernos de Jazz
González Oliva destaca en su documentado estudio que “la música cubana
ha sido el efecto de la creatividad de nuestro pueblo, devenida
expresión de su identidad… (la que) es vista como el reflejo de la
cultura que se ha ido desarrollando en nuestra sociedad”. Su
investigación aborda un género musical que aunque no nació en Cuba fue
acogido y transformado aquí “aportándoles nuevos ritmos que permitieron
la formación de un jazz cubano” que impulsa a quienes “sólo reclaman
deleitarse con una música libre de histrionismos ultramodernos carente
de peculiares acentos de nuestra variada cocina musical”.
Considera que el criterio de elitista que se le da por muchos se debe
“a los escasos conocimientos que existen sobre este género”. ¿Qué
rasgos de la identidad cultural del cubano se perciben en el jazz que
se produce en el país actualmente? Es la gran pregunta que se planteó.
Más de cien páginas dedicadas a responderla son imposibles de resumir
en esta nota. Coincide con Aldazabal Manzano en aconsejar ir a obras
como las de Leonardo Acosta y Cristóbal Díaz Ayala, entre otros
estudiosos, para profundizar en orígenes y desarrollo.
Para la autora, el jazz de hoy en Cuba “no se trata de una simple
incursión de músicos cubanos con sus ideas y estilos sino con una línea
musical propia”. En esta investigación se tomó como rasgo de la
identidad del cubano: la espontaneidad, extroversión, explosividad,
cadencia, sonoridad e improvisación.
Aldazabal, por su parte, también contó con numerosas fuentes y entre
ellas me cita. Él se inspira en criterios como los de Fernando Ortiz,
quien escribió: “Otro don de Cuba al mundo ha sido y es su música
popular. (P) Engendro de negros y blancos; producto mulato… esas
músicas mulatas, que se dan en Cuba como las palmas reales, sí son
creaciones exclusivas del genio de su pueblo”.
Aldazabal exploró los usos sociales del jazz en la capital cubana a
partir de los públicos asistentes a los conciertos. Basándose en
teóricos de la comunicación y estudios anteriores más generales
realizados en Cuba, eligió el jazz como objeto de análisis desde lo
comunicacional.
Más allá de medir las respuestas del público ante determinados
estímulos, su estudio se centra en analizar esa producción silenciosa y
configurada por múltiples factores, oculta en los usos. En los propios
conciertos fue realizada una pesquisa. Fuera de estos espacios tuvo
lugar la otra parte de la investigación, con la revisión bibliográfica
y entrevistas.
Constató el alto nivel que posee el jazz cubano hoy y sobre todo “del
Movimiento de Jóvenes Jazzistas”. Subraya la existencia del sello
discográfico Colibrí, que ha registrado en su catálogo El Joven
Espíritu del Jazz lo mejor de la creación jazzística de las nuevas
generaciones.
El joven estudioso señala que “el jazz cubano actual debe su
masificación, en alguna medida, a las industrias culturales
discográficas y mediáticas respectivamente”. Acota que aunque ellas han
favorecido “el consumo del jazz por parte de los más diversos
públicos”, aún hay mucho por hacer para que esa aspiración esté
medianamente satisfecha, “sobre todo porque faltan espacios regulares
para su realización”.
He reseñado dos muestras de que el jazz en Cuba, actualmente, no sólo
es objeto de realización y disfrute por los jóvenes. Entre ellos avanza
un pensamiento culto y académico, un gusto consciente, de los valores
de ese género y los aportes nacionales a su constante enriquecimiento.
Lo más leído



